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Me atrevo a afirmar que a veces hablamos tanto y solamente de las cosas celestiales, que las dejamos sin referencia de las cosas terrenas, cuando el testimonio de Jesús fue encarnarse para hablarnos de la vida humana y sus contextos terrenales.

Durante el segundo día de actividades de la CV Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que se llevó a cabo este 10 de abril, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, presidió una celebración Eucarística en la que llamó a los ministros ordenados y a los fieles laicos a llevar a cabo un manejo honesto, transparente, solidario y subsidiario de los bienes de la Iglesia.

El Cardenal Aguiar Retes recordó que, en la realidad administrativa de la Iglesia primitiva, todo lo ponían en manos de los apóstoles, y con ello satisfacían las necesidades de la comunidad, lo cual, si bien operaba entonces en comunidades pequeñas, no deja de ser un criterio para la Iglesia de todos los tiempos.

"Hoy, los obispos necesitamos que cada Iglesia particular tenga conciencia clara de la importancia de llevar una administración honesta, transparente, solidaria y subsidiaria de los bienes; y para ello es necesaria la colaboración de los presbíteros y de los fieles laicos".

Externó que es necesario considerar que la buena administración de los bienes -con la ayuda de los Consejos de Asuntos Económicos, tanto diocesanos como parroquiales- es un factor fundamental para la pastoral, que hará posible una puesta en común de los recursos humanos, estructurales y financieros, en beneficio de la comunidad eclesial de cada diócesis.

Agregó que creer en la Palabra de Jesús, y comenzar a estar al tanto de las cosas de la tierra; es decir, responder a nuestras necesidades temporales, nos capacitará para descubrir las celestiales. "Me atrevo a afirmar que a veces hablamos tanto y solamente de las cosas celestiales, que las dejamos sin referencia de las cosas terrenas, cuando el testimonio de Jesús fue encarnarse para hablarnos de la vida humana y sus contextos terrenales. Eso sí, orientando la experiencia terrenal a la meta y el destino celestial".

Finalmente, el Arzobispo de México dijo que la relación entre la administración económica y la acción pastoral será un testimonio magnífico y convincente de la vida del Espíritu, como lo fue en la Iglesia naciente.

"Auxiliémonos unos a otros, y animémonos a recorrer este camino sinodal con responsabilidad social, recordando que hemos sido llamados para esta misión por Dios Padre, quien está dispuesto a concedernos la gracia del Espíritu Santo. Que sea este el ánimo, la motivación y la confianza de esta Asamblea Episcopal que estamos iniciando. ¡Que así sea!"