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Tres camiones destinados a Cáritas con ayuda para los damnificados del terremoto fueron decomisados de forma irregular en la noche del jueves por las autoridades del estado de Morelos, con el supuesto fin de rentabilizar políticamente la ayuda. La noticia corrió de boca en boca entre la ciudadanía, pero ahora el obispo de Cuernavaca le ha dado rango oficial a la acusación.

A través de Twitter, el prelado lanzó el viernes este mensaje: “Les suplico que dejen de ver sus intereses y permitan que la AYUDA llegue al PUEBLO”, acompañado de un vídeo en el que denunciaba los hechos.

“A tres camiones de provisiones que venían al seminario, que venían a Cáritas, que tiene como sede el seminario, no les permitieron llegar las autoridades”, denunció monseñor Ramón Castro, que calificó este suceso de “totalmente injusto” y suplicó “a quienes tienen la autoridad y a quienes tienen la forma de detener esto, lo hagan”.

“Y aunque ahora se salgan con la suya –les advirtió–, le tendrán que dar cuentas a Dios, crean en Él o no. Yo les suplico cambien de actitud”.

La ayuda procedía de otras Cáritas del país y fue desviada hacia unos almacenes del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), donde horas después se concentraron ciudadanos en protesta por los hechos. Los manifestantes apuntaron directamente al gobernador del estado, Graco Ramírez (PRD).

El DIF de Morelos emitió un comunicado afirmando que “es falso que queramos evitar la ayuda directa”, pero la explicación no pareció convencer a la ciudadanía. #RoboComoGraco [en referencia al gobernador] fue este viernes el hashtag más popular del día en México.