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Acabamos de conocer hace unos días que España lleva veintiocho años como líder mundial en donaciones y trasplantes. No es casualidad. Y aumentando. Tras España, aunque a distancia, podemos destacar la buena media de la Unión Europea, seguida por Estados Unidos, Australia y Canadá.Los peores datos hay que buscarlos en Oriente próximo y en países árabes. En Japón, por ejemplo, los datos están bajo mínimos a pesar de campañas oficiales a favor de la donación de órganos.

No es casualidad. España tiene una cultura cristiana y eso se nota en todo lo que sea solidaridad. Impregnados de cristianismo hasta las cachas, por más que se hubiera perdido la fe, la solidaridad entre nosotros es algo que no se cuestiona. El más bruto comprende que las personas tenemos que ayudarnos. Insisto. Cristianismo. Solidaridad.

Tampoco es extraño que en países de tradición hinduista – budista, y no digamos en países musulmanes, los datos estén bajo mínimos. Un hinduista – budista es alguien que vive su espiritualidad de forma personal desde su proceso individual en camino hacia la plena perfección. El musulmán es otro que se ocupa de sí mismo a pesar de que tenga obligación de limosna. Da limosna, pero no siente al otro como hermano.

Por más que se nos quiera hacer creer que ser cristiano es una desgracia, que los cristianos somos algo así como el conjunto de todos los males sin bien alguno, nada más lejos de la verdad.

Pensemos en algunas cosas. Por ejemplo, en el respeto a la mujer, y no digo que seamos perfectos. Pero comparen la situación de la mujer en países de tradición y cultura cristiana, con su situación en otras realidades: oriente, judaísmo, islam, países oficialmente ateos.

Miremos la democracia. Su más alto desarrollo en los países cristianos. Las primeras democracias mundiales son de raíz cristiana.

¿El algún lugar del mundo las personas con tendencias o practicas homosexuales tienen más garantizados sus derechos que en los países de tradición cristiana? ¿Y la solidaridad?

Más aún, si a los cristianos en general y a los católicos en particular se nos puede criticar abiertamente es justamente porque somos cristianos. No hay quien se atreva a hacer una crítica ni parecida en una mezquita, una sinagoga o a la puerta de parlamento de Corea del Norte. Datos.

Pues eso, que el hecho de que España lleve veintiocho años liderando las donaciones de órganos, no es casual. Siglos de fe, de predicación, de invitación a la caridad dan este resultado.