“13 Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, Para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: ‘Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?’ 15 Jesús le respondió: ‘Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.’ Entonces le dejó. 16 Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. 17 Y una voz que salía de los cielos decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.’”

COMENTARIO

Cumplir con la voluntad de Dios

En la historia de la salvación había habido personas que habían cumplido con una misión especial. Así, Abrahám, Moisés y otros muchos habían confiado en Dios Padre y no se habían arredrado ante nada porque le Creador les había pedido llevar a cabo tal o cual misión.

A tal respecto, el hijo de Isabel y Zacarías había sido señalado por Dios desde antes de su concepción, elegido por el dedo del Todopoderoso para ser quien presentara al mundo al Mesías, para ser el Precursor.

El hijo de María y José, por su parte, sabían que debían cumplir un mandato de parte de su Padre, Dios Creador. Y acude al Jordán para ser bautizado por Juan que, además, es su primo.

¿Acaso Jesús tenía necesidad de ser perdonado de pecados?

Bien sabemos que Cristo ni había cometido pecado alguno ni lo iba a cometer a lo largo de su corta vida. Sin embargo, debía dar muestras de qué se debía hacer para alcanzar el definitivo Reino de Dios.

Y allí encontramos a Juan. El hijo de Isabel y Zacarías sabía que su primo era una persona muy especial. Ya cuando estaba en el seno de Isabel le había llegado la señal de que quien iba en el de María era el Mesías.

Juan no se sentía digno de hacer según qué cosas. Bautizar él a quien sabía que era el Mesías era algo que estaba muy por encima de sus posibilidades. Y se lo hace saber a Jesús.

Pero Cristo sabe que la voluntad de Dios está por encima de determinados escrúpulos. Él debe ser bautizado por Juan y por eso ha acudido al río Jordán que es donde el Bautista cumple su misión.

Lo dice Jesús con toda claridad: “cumplamos lo ordenado por Dios”. Era, pues, un mandato del Todopoderoso y se debía llevar a cabo.

Y es bautizado. Todo, como vemos, se estaba cumpliendo. Y, entonces, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad interviene. Era como la certificación de que todo aquello tenía gran trascendencia. Por eso Dios acompaña la escena haciendo ver que aquel hombre que había entrado y salido de las aguas del Jordán, era su Hijo al que mucho amaba.

Y todo lo que se había escrito, se cumplió.

PRECES

Por todos aquellos que no creen necesitar el perdón de los pecados.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no creen en la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar nuestros pecados a quien Tú has puesto para ello.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.