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Por primera vez, la voz oficial en la diócesis más populosa del mundo será femenina. Joven y rostro amigable en la televisión. El flamante arzobispo de la Ciudad de México, Carlos Aguiar Retes, anunció los primeros cambios en su nuevo destino episcopal. Y sorprendió con la elección de Marilú Esponda como directora general de la oficina de comunicación en la Arquidiócesis y a otra mujer como subdirectora. Entre ellas deberán asumir una estructura amplia y de gran penetración social. Incluido el semanario “Desde la fe”.

Apenas siete días después de su toma de posesión como primado de México y en su primer encuentro con el presbiterio de la ciudad, en el Seminario Conciliar, Aguiar Retes presentó a su equipo de trabajo más estrecho. Se trata de un grupo compacto. El secretario de este núcleo será Mauro Daniel García Olvera, mientras el responsable de las Relaciones Públicas será Manuel Corral, español de los Sacerdotes Misioneros del Divino Verbo, que estudió filosofía en la Universidad de Navarra, y cuenta con un posgrado en Teología y Mundo Contemporáneo por la Universidad Iberoamericana.

Son los hombres de mayor confianza del arzobispo. Lo acompañaron en varios de sus encargos pasados, incluso desde tiempos en que Aguiar fue presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (en los periodos 2006-2009, 2009-2012). Es el caso de Corral, a quien el hoy cardenal defendió con fuerza en su labor como encargado de Relaciones Públicas de la CEM de las crecientes presiones y del intento por sustituirlo. Finalmente los mantuvo en el puesto durante ambos periodos.

A ellos se sumó Eduardo Pisa, otro colaborador de vieja data de Aguiar desde sus tiempos como presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (2011-2015) y en la Arquidiócesis de Tlalnepantla. Su labor será clave, porque él estará encargado de realizar un “levantamiento informativo” de todas las instancias que integran la estructura eclesial con miras a concretar una “reingeniería” de la Iglesia en la Ciudad de México. Como explicó el propio arzobispo, se trata de “un replanteamiento que ayude a restablecer las articulaciones y vinculaciones entre todas las estructuras de servicio, a fin de poder trabajar en comunión”.

Un aspecto clave. Por su amplitud y extensión, la arquidiócesis capitalina puede fácilmente convertirse en una realidad ingobernable. Aunque en Tlalnepantla era obispo vecino, Aguiar apenas comenzará a conocerla por dentro. Rodearse de personas cercanas y que le han rendido en el pasado es una decisión inteligente.

Es el caso de Marilú Esponda, ya responsable de comunicación en la CEM. Ella sustituirá al sacerdote Hugo Valdemar, quien durante 15 años fue el rostro y la voz del cardenal Norberto Rivera Carrera. Su misión no será fácil. En un México históricamente centralista, la palabra del arzobispo de la capital es considerada –la mayor parte de las veces- la voz representativa de toda la Iglesia en el país. A diferencia de otras naciones, el arzobispo primado tiene peso propio y sus palabras son reflejadas en la prensa con un valor absoluto.

Eso lo sabe bien la nueva portavoz. Mujer dinámica, licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Panamericana (UP) y máster por el IPADE Bussines School. Licenciada en Teología por la Universidad de la Santa Croce en Roma y socia-fundadora de la Agencia Variopinto Comunicación, es conocida por su columna en el programa Matutino Express de la empresa televisiva Foro TV. Ha sido una de las iniciadoras de la plataforma Voces Católicas en México y ha estado involucrada, entre otras cosas, en el área de comunicación de la visita del Papa Francisco a México en febrero de 2016.

Completan la lista María del Mar Chapa, nuevasubdirectora de Comunicación. También licenciada en Comunicación por la UP, con especialidades en Publicidad y Relaciones Públicas, también estudió Antropología Filosófica. Es Executive Media MBA por la UNAV/IESE en Madrid (España) y se ha especializado tanto en comunicación interna como en comunicación visual.

Esponda tiene claro cuál será su función. Así lo explicó en su primera entrevista: “Si tuviera que destacar algo en concreto, diría que lo más valioso de mi trabajo será escuchar mucho, entender las distintas posturas, asumirlas, valorarlas, empatizar con ellas para poder aportar desde mi posición al mutuo entendimiento, al diálogo social, al bien común. Es, sin duda, un gran reto que me obliga a ejercitar el difícil arte de la escucha”.

Y apuntó: “Don Carlos (Aguiar) sabe que el papel de los comunicadores no se reduce a ser meros testigos o espectadores de lo que pasa. Un comunicador formado, culto y trabajador, no se queda en los hechos: se informa del contexto, investiga las causas que explican lo que sucede y que ayudan a interpretar, y sabe responder a las necesidades e inquietudes de las personas. Así contribuye al progreso social, y contrarresta la labor de los que fomentan el odio o la arrogancia”.