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Apenas leo nada de lo que escriben los obispos. Si acaso, alguna cosa de D. Carlos Osoro por aquello de que es mi arzobispo, y poco más. Tendrán que reconocerme que la inmensa mayoría de lo que escriben corresponde a lugares comunes, frases hechas y la nada con sifón. Alguna excepción hay, pero eso, excepciones del todo excepcionales, y en esos casos ya se encargan los medios de comunicación de destacar el hecho, ya que todo documento episcopal que saque ronchas en la prensa es que es de los buenos y trata de llamar a las cosas por su nombre.Pues bien, si la cosa de los obispos me trae bastante al fresco, y como yo a la inmensísima mayoría de los creyentes, imaginen lo que me importa lo que el secretario de la conferencia episcopal pueda soltar en una rueda de prensa.

Para empezar, porque yo creo, humildemente, que el secretario no está para decir nada en su nombre. Sale a la rueda de prensa, explica lo que se ha tratado en el plenario o la comisión, da cuenta de algo que le han encargado comunicar y aquí paz y después gloria. Las opiniones personales de Gil Tamayo me interesan tanto o menos que las de la señora Rafaela. Menos.

 

Pero es que si además se dedica a decir obviedades y nadas, pues peor me lo ponen. Leo que en la última rueda de prensa ha afirmado nada menos que “Pedimos un Gobierno estable, que garantice la gobernabilidad y dé respuesta a los problemas de la gente”. Después de esto se habrá quedado calvo.

Pedimos. En plural. ¿Quiénes lo piden? ¿Los obispos? Entonces debería decir que los obispos piden tal cosa. Porque meterse él mismo en el plural se me hace harto presuntuoso. Una cosa son los obispos, y la otra un sacerdote por muy portavoz y secretario que sea. Los sueños, si los hubiere, mejor en lo escondido.

Pero esto no es nada para lo que piden: “un Gobierno estable, que garantice la gobernabilidad y dé respuesta a los problemas de la gente". Y luego dirán que los obispos y su portavoz no se mojan. Esto es lo que se llama echar un par de narices al asunto: “que dé respuesta a los problemas de la gente”. A nadie se nos hubiera ocurrido esa ocurrencia tan ocurrente. Un gobierno estable que dé respuestas a los problemas de la gente.

No contento con esto, también ha hablado de diálogo, aunque echo en falta que no haya recordado que el nuevo ejecutivo ha de ser esencialmente misericordioso.

Cualquier católico medio sensato, ante unas declaraciones de este tenor, lo menos que va a hacer será marcarse un chotis mientras va tarareando con sorna eso de que anda y que te ondulen con la permanen…

 

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