Hace 30 años, los checos creían soñar: ¡una misa en la tv comunista! y luego, cayó el muro

Radio Praha en español ha recordado que este mes de julio se cumplen 30 años de una serie de eventos que llevaron a la caída del comunismo en Europa Oriental, y que en Checoslovaquia se iniciaron con una programación insólita en la televisión: un reportaje sobre la misa en el cumpleaños del cardenal Tomásek.

Tomášek había estado preso en un campo de trabajo comunista de 1950 a 1953, y después fue párroco en un pueblecito. El régimen le permitió acudir al Concilio Vaticano II y en 1977 Pablo VI anunció al mundo que lo había creado cardenal.

Freddy Valverde, en su programa para Radio Praha, recuerda que a principios del mes de julio de 1989, los líderes comunistas checoslovacos decidieron establecer cierto nivel de diálogo con el Vaticano. Poco podían imaginar ellos que medio año después serían barridos por la historia.

Resulta que para noviembre de ese mismo año se había planeado una reunión entre el Papa Juan Pablo II y el líder soviético Mijaíl Gorbachov. La llamada Perestroika, el proceso de reformas aplicado por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética estaba en su apogeo, y en 1989 los líderes comunistas del bloque soviético trataban de aplicarla de la mejor manera para complacer al Kremlin.

El anciano cardenal, ¡en televisión! Y la gente, ¡en la calle!

En julio de 1989 la audiencia de la Televisión Checoslovaca, por entonces el principal instrumento de la propaganda comunista, vivió algo insólito. En el noticiero pusieron un reportaje sobre la misa que se había celebrado en la Catedral de San Vito, en Praga, con ocasión del 90 cumpleaños del cardenal František Tomášek.

Después de la misa miles de personas se tomaron la Plaza Hradčany, en las inmediaciones del Castillo de Praga, la sede presidencial, y en una manifestación espontánea exigieron libertad al régimen comunista. El cardenal Tomášek saludó a la multitud desde el balcón de la sede arzobispal.

Días antes Tomášek había enviado una carta al presidente comunista Gustav Husák, pidiéndole que la Constitución de la República incluyera un párrafo sobre la libertad de credo para todos los ciudadanos.

El nuevo secretario general del Partido Comunista, Milouš Jakeš, elegido dos años antes, comprendió que el cardenal era una persona carismática y con mucha influencia entre los ciudadanos, por lo que trató, sin éxito, de reducir su autoridad, según recuerda un discurso de archivo de la televisión pública.

“No tenemos nada contra Tomášek. Representa a varios millones de católicos, nosotros no sabemos cuántos católicos hay en el país. Respetamos a Tomášek, como representante de la diócesis de Praga, pero ellos quieren hacerlo representante de todo el país”.

Aquella manifestación y la propuesta del Papa Juan Pablo II de viajar a Praga para participar en la conmemoración de la canonización de Santa Inés de Bohemia, que se esperaba en noviembre de 1989, preocuparon a los cabecillas comunistas.

El susto fue tal que para evitar la visita del Papa, el Comité Central del Partido Comunista, aprobó una resolución especial para que cientos de peregrinos pudieran salir a la brevedad del país y viajar a Roma a los actos de canonización de la patrona checa Santa Inés de Bohemia.

Esa sensación de libertad de movimientos, de cosas que cambian, ayudaría a la Revolución de Terciopelo en noviembre, con 400.000 manifestantes en Praga y 100.000 en Bratislava. Entre el 17 de noviembre y el 29 de diciembre, el sistema comunista se hundió en Checoslovaquia.

El Papa Juan Pablo II viajó a Checoslovaquia los días 21 y 22 de abril de 1990, tan solo cinco meses después. Celebró una misa histórica ante 600.000 personas y subrayó, entre otras cosas, que el comunismo había constituido una “trágica utopía”, al tiempo que se refirió al papel de la Iglesia en la unidad de la oposición contra el régimen comunista.

Han pasado 3 décadas y hay espacios de libertad religiosa que aún se están implantando. Por ejemplo, aunque las Fuerzas Armadas checas tienen capellanes desde 1998, sólo este mes han empezado a servir capellanes en el Cuerpo de Policía. Es bueno no olvidar los días que trajeron libertad a Europa.

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