Ex guardia suizo defiende a Benedicto xvi: “¡este no es el papa que he conocido!”

Fuente: InfoVaticana

 

Debido a la publicación de un libro sobre el celibato, en el que ha participado el pontífice emérito, la relación entre el Papa Francisco y Benedicto XVI ha vuelto al centro de las noticias. También la película de Netflix ‘Los dos papas’, de Fernando Meirelles situaron esta relación en el foco mediático e irritaron a más de uno.

Uno de esos indignados ha sido Grégoire Piller, un ex guardia suizo que sirvió en el Vaticano durante bastante tiempo y que pasó 8 años trabajando junto al Papa Emérito. Después de haber visto la película de Netflix, este hombre decidió desmentir la imagen que de Benedicto se da en la película, ofreciendo sus propios recuerdos.

“Me sorprendió y desagradó ver a un Benedicto XVI presentado como codicioso, malo, mezquino, animado por una sed incontrolable de poder. En el fondo de mi corazón pensé: ¡pero este no es el Papa que he conocido y servido!”, dice Piller en La luce di Maria.

Después de leer algunos artículos en los últimos días que trataban todo lo relacionado con el libro del cardenal Sarah, el ex guardia suizo se convenció de que parte de la prensa quiere presentar a Benedicto XVI como el personaje reflejado en la ficción y no por lo que realmente es. A este respecto, dijo:

“Los que nos venden son verdaderas bromas, como si los periodistas describieran al Papa Benedicto como ficción cinematográfica y no como la verdadera”. Su idea parte de una experiencia directa y del tipo de relación que se estableció entre ellos: “Puedo decir que he servido a un buen, magnánimo, amable, completamente desinteresado en cuestiones relacionadas con el poder y la apariencia”.

Piller explica que se pueden contar muchos episodios para que la gente entienda por qué Benedicto XVI es tan diferente a cómo se le quiere presentar desde los medios. Cuenta cuándo bautizó a su sobrino, o cuándo un día se acordó de que era su santo, o incluso cuando les hacía tener dulces durante los turnos de noche.

Pero el episodio más especial puede que sea el del último día del pontificado, que coincidió con su último día de servicio: “Ese día yo también terminé mi servicio como guardia suizo y Benedicto XVI, a pesar de lidiar con una situación tan delicada, se acordó de mí y se aseguró de que encontrara un nuevo trabajo”.

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