Encuentro «largo y fructuoso» entre el Papa y la cúpula del episcopado de EE.UU.

Como telón de fondo está el escándalo de los abusos sexuales que está sacudiendo a la Iglesia estadounidense en los últimos tiempos. El Papa Francisco tuvo hoy «un intercambio largo, fructuoso y bueno» con la cúpula de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, durante una audiencia privada en el Vaticano.

«Estamos agradecidos al Santo Padre por habernos recibido en audiencia», comentó en una breve nota sobre la «reciente crisis moral en la Iglesia católica estadounidense» el cardenal Daniel Di Nardo, arzobispo de Galveston-Houston y presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

«Hemos compartido con el Papa Francisco nuestra situación en Estados Unidos, cómo el Cuerpo de Cristo ha sido lacerado por el mal del abuso sexual. Él ha escuchado desde el fondo de su corazón. Ha sido un intercambio largo, fructuoso y bueno».

Cuando comenzó la audiencia, a medio día, «hemos rezado juntos el Ángelus pidiendo la misericordia y la fuerza de Dios mientras trabajamos para curar las heridas. Estamos impacientes por seguir activamente nuestro discernimiento juntos para identificar los próximos pasos más eficaces».

El papa Francisco recibió al cardenal Di Nardo, al vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, monseñor José Horacio Gómez (arzobispo de Los Ángeles) y al secretario general, monseñor Brian Bransfield. Iban en compañía del cardenal Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores (que ya se encontraba en Roma porque participó en esta semana en las sesiones de trabajo del grupo de cardenales que ayudan al Papa en la reforma de la Curia y en el gobierno de la Iglesia universal).

En el escritorio del Papa ya estaban listos, desde antes de que comenzara la audiencia, cuatro sobres blancos con el escudo pontificio, seguramente con documentos preparados para los cuatro huéspedes.

El cardenal Di Nardo comentó las noticias sobre los abusos que cometió el cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, y afirmó, desde el primero de agosto, que «tanto los mismos abusos como su encubrimiento durante décadas han provocado un enorme mal en la vida de las personas y representan graves fracasos morales de juicio por parte de la cúpula de la Iglesia.»

«Estos errores plantean cuestiones serias. ¿Por qué estas acusaciones de pecados en contra de la castidad y de la dignidad humana no fueron divulgados apenas llegaron al conocimiento de los oficiales eclesiales? ¿Por qué esta grave situación no fue afrontada décadas antes y con la justicia? ¿Qué deben hacer nuestros seminarios para proteger la libertad de discernir la vocación sacerdotal sin ser objeto de abusos de poder?».

Según lo que ha indicado la prensa estadounidense, Di Nardo había pedido hace tiempo una audiencia al Papa.

El Pontífice aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Wheeling-Charleston presentada por monseñor Michael J. Bransfield por haber cumplido 75 años de edad. El obispo fue acusado en 2012 por el abuso sexual de un mayor de edad en la arquidiócesis de Filadelfia, pero fue declarado inocente, aunque, como indicó su arquidiócesis, el papa nombró a un Administrador Apostólico, monseñor William Edward Lori, arzobispo de Baltimore, para que «conduzca una investigación sobre las acusaciones de molestias sexuales de adultos en contra del obispo Bransfield».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *