El Vaticano envía un representante a la toma de posesión de Maduro

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

 

 

Contra el criterio de la propia iglesia venezolana, el Vaticano ha querido estar presente en una toma de posesión de Nicolás Maduro juzgada casi universalmente ilegítima y sin apenas enviados de otros países.

 

El mundo considera que el bolivariano sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, ha ido demasiado lejos en su imposición de una tiranía socialista que ha empobrecido Venezuela hasta la miseria y que su nuevo mandato es ilegítimo, algo que se ha hecho evidente en la ‘foto’ de su nueva toma de posesión, en la que aparecen solo los líderes o representantes de países cómplices, como el boliviano Evo Morales.

 

Sin embargo, la Santa Sede ha querido estar en esa foto, dando con la presencia de un representante un espaldarazo a lo que para casi todos los países democráticos es una farsa sangrante. Así, mientras los prelados venezolanos insisten en que la toma de posesión de Maduro es “ilegítima” y se muestran crecientemente críticos, el Vaticano quiere mantener los lazos con el Gobierno bolivariano y ha enviado a monseñor George Koovakod, encargado de negocios de la Santa Sede.

 

En su último mensaje de Navidad, el Papa hizo una referencia a las naciones de Venezuela y Nicaragua que provocó abundantes críticas al pasar por alto las descaradas vulneraciones de los derechos humanos cometidas por los regímenes de Nicolás Maduro y Daniel Ortega. “Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar la concordia”, dijo su Santidad en su mensaje, pidiendo más adelante “reconciliación” a los nicaragüenses; es decir, equiparando víctimas y verdugos.

 

Esta asombrosa equidistancia papal motivó a una veintena de ex presidentes latinoamericanos a enviar al Santo Padre una dura carta en la que deploran el lenguaje usado por el Papa. “Nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia, ya que, en el contexto actual, puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios”, dice la carta, añadiendo:

 

“La expresión de Su Santidad, que la sabemos dicha de buena fe y guiada por su espíritu de pastor, está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua. Sobre todo, por cuanto no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento, tolerancia, entre fuerzas encontradas con narrativas distintas, dentro de una democracia normal o deficiente que hoy lamentablemente no existe en estos”.

 

El Papa, como respuesta, ha subrayado que “la Santa Sede no busca interferir en la vida de los Estados”, algo que quizá Salvini, Trump o Bolsonaro podrían matizar. En lo referente a Venezuela, dijo que espera “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica; vías que consientan asistir, sobre todo, a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

 

Monseñor José Luis Azuaje, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, tiene menos dudas al respecto: “¿Legítima?, ¿ilegítima? La historia, cuando sea el momento a través de los actores que propiciaron unas elecciones tan dudosas en un marco de ventajismo, dará su veredicto”, dijo en un comunicado leído ante la prensa, en el que mencionó el “deterioro humano y social en la población y en las riquezas de la nación” que ha causado el régimen, cuyo nuevo mandato en la persona de Maduro “se ha hecho ilegítimo y moralmente inaceptable”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *