El poder de agradecer (Parte 1)

AGRADECER VIVIR DESDE EL PEOR MOMENTO DE LA VIDA

©Gabriel Cifermann-2018- Teólogo y Coach

No hay conocimiento real sin la experiencia.
¿Cuál es el problema? Que Dios no puede crear otro Dios, pues, ser Dios supone ser
Eterno y un eterno ya lo llena todo, y, en consecuencia, no nos puede crear como un dios.
Para que no suframos, no tengamos contingencias, ni nos enfermemos, ni nos muramos,
Dios tendría que crearnos como un dios. Pero ello, no le es posible a Dios, no porque de lo
contrario, tendría competencia, sino porque Eterno sólo hay Uno y es Él.
Entonces, si Dios ya sabe de nuestra situación no es Sádico ni cruel ni indiferente, sino que
nos ha dado la existencia con un sentido y pase lo que nos pase, Él siempre está contigo.
Él lo ha prometido !!
Tu existencia no es por casualidad
No somos casualidad. Hay 100.000 millones de galaxias y 100.000 millones de neuronas.
El Big Bang provocó la gran expansión del cosmos, y en el cerebro ocurre un momento
parecido durante la gestación en el que se producen 250.000 neuronas por minuto.
También hay otro aspecto que tiene que ver con la materia oscura. La materia solo supone
el 5% de la composición del Universo. El resto es materia y energía oscuras, de las que
sabemos muy poco. En el caso del cerebro, las neuronas son solo el 15% del contenido del
cerebro, el resto son células gliales, que intervienen en aspectos importantes del
procesamiento de la información e integración. Para poder tener un órgano de la
complejidad del cerebro se necesita un Universo de como mínimo 11.000 millones de
años luz de radio, que es algo espectacular. Esto es así porque la vida que conocemos está
formada por átomos de carbono, nitrógeno y oxígeno, que no existían cuando el Universo
tenía tres minutos.
No podemos excluir que haya vida en otros planetas o universos, en absoluto. Pero hemos
de considerar que hay un misterio en nuestra historia como planeta y como vida humana,
pues, creo que no es casualidad ni feliz coincidencia o azar, el hecho que en la Tierra
hayan pasado tantas cosas especiales para que haya vida inteligente…: la Luna, que juega
un papel importante en la estabilización del clima; la capa de ozono que nos protege de la
radiación; el meteorito que destruyó a los dinosaurios y favoreció el gran desarrollo de los
mamíferos…etc. Y cada uno de nosotros ha tenido en su vida una luna que lo estabilice,
una capa protectora que no destruya su ser y un cataclismo que ha sido bueno para
reformarse, cambiar de rumbo y valorar la construcción de su felicidad.
ESTO NO ESCASUALIDAD AMIGOS… LO LOCO ES NO CREER EN DIOS.

1 Cor 15,44: muere cuerpo-animal, resucita cuerpo-espiritual. NO cuerpo.alma. El alma
que en hebreo bíblico es nefesh, es mortal no inmortal. El Ruah en hebreo o el pneuma en
griego es lo que vuelve a Dios. Por ello es cuerpo-espiritual. Se podría decir entonces que
la consciencia cuando muere el cuerpo-animal (la carne) pervive 3 minutos; y luego de eso
la consciencia sigue viviendo o existiendo en el estado intermedio que vive el cuerpo-
espiritual. En dicho estado intermedio (antes llamado purgatorio y purificatorio) la
consciencia se despliega y se enfrenta consigo misma hasta liberarse y entrar en la luz que
es sólo la sombra de Dios, donde uno puede conocerlo a Él de la manera como Él nos
conoce, esto es, con la donación gratuita de Sí Mismo, para que descubramos que desde
siempre todo era y es Gracia o Gratuidad, que sólo tenemos lo que somos, que lo único
que tenemos es a nosotros mismos para darnos, que lo bueno y lo malo no lo merecíamos
sino que fueron regalos para crecer y ejercer amor compasivo a todos y a todo, que la
única actitud válida de la vida es el agradecimiento por todo lo que nos toca vivir. No es
casualidad las personas que nos ayudaron en nuestra vida. Y ahora meditamos y pedimos
a Dios que las bendiga eternamente por esa ayuda, ese gran consejo que me salvó, esa
persona que me rescató de mis errores, mis penurias económicas y de mí mismo, la que
me asistió cuando estuve muy enfermo, la que permaneció conmigo cuando perdí un ser
querido, etc, etc.

– DIOS ES DE GRATUIDAD, PORQUE LO QUE ÉL NOS DA ES PRECISAMENTE ÉL MISMO
Y NADA DE LO QUE PODEMOS DARLE ESTARÁ A ESA ALTURA, POR ELLO ES
GRATUITO. NO NOS RELACIONAMOS CON UN CIELO O UN PARAÍSO O UNA
JERUSALÉN CON CALLES DE ORO, SINO CON ÉL, CON DIOS, COMO LO HIZO EL
BUEN LADRÓN.
– Dios se abandona totalmente a la donación hasta el punto de que él es
don y pura donación Pura. El amor no se da sino abandonándose,
transgrediendo continuamente los límites del propio don, hasta
instalarse fuera de sí. Ese es Dios sin el ser. ¡¡¡DIOS NO ES, DIOS ESTÁ!!!
Y está para establecer una relación personal contigo.
– HEMOS DE VIVIR EN GRATUIDAD. Y ELLO NO SIGNIFICA NO POSEER NADA, SINO
QUE LA GRATUIDAD TE DE LIBERTAD, PARA QUE NADA TE POSEA A TI. NI LA
MENTE. ¡¡¡SE TRATA DE UNA PRESENCIA ATENTA, CON ESPACIO ANTES DE
ACTUAR… EN DEFINITIVA SE TRATA DE SER LIBRES!!! PARA DIOS, DE TENER FE EN
TU LIBERTAD PARA HALLAR LIBERTAD EN TU FE… “TU FE TE HA SALVADO” DECÍA EL
SEÑOR. _

Muchos viven sin haber nacido. Muchos viven estando muertos. Muchos
viven estando dormidos. Pocos viven estando despiertos. Oramos para
marear a Dios con nuestros lloriqueos, quejas y evasiones de la realidad. Pero
hemos de orar para cambiar nosotros mismos. Dios no espera que
cambiemos para amarnos, sino que nos ama para que cambiemos,
maduremos, seamos mejores personas. La fe verdadera es la que te hace
mejor persona para los otros, para el mundo y para ti mismo.
PIENSA EN ESTO: FUÍ FELIZ TODA LA VIDA Y LO IGNORÉ, NUNCA ESTUVE
DONDE ESTABA;
La RELIGIÓN DE Dios es SÓLO la herramienta de la RELACIÓN CON DIOS. Y la
Relación con Dios es vivir esta realidad: Dios Lindo, no sé adónde voy, pero
sé que voy contigo. No sé lo que es la vida, pero sé que sin Ti no vivo.
La vida es una elección, la que estás viviendo es TÚ vida. Elige
conscientemente, elige sabiamente y elige honestamente. Y de eso somos
libres y responsables sin excusas
Qué insignificantes somos en toda esa inmensidad, pero somos seres con
conciencia o espíritu, capaces de darle significado a toda esa inmensidad.
Siempre estamos buscando un sentido. Sólo la Gratuidad de Dios pudo
encontrarnos en toda esa inmensidad, porque Él la creo. Nos buscó, nos
encontró y nos eligió. Optó por lo más inmerecido e inmerecible, porque es
de gratuidad. Somos un imán para la gratuidad al ser lo más insignificante.
Nuestro ego ante toda esa inmensidad queda en un absoluto ridículo y
también ante la inmensidad de lo que cada uno de nosotros es: eterna
insatisfacción, infinita contradicción.
Existimos en tres abismos de gratuidad: la vida que nos fue dada
gratuitamente, sin preguntarnos. Nuestra vivencia siempre insatisfecha,

hagamos lo que hagamos, tengamos cuanto tengamos, seamos lo que
seamos, igual nos sentimos como unos sacos rotos. Y la muerte, que si no lo
decidimos nosotros mismos, nos sacarán gratuitamente, sin decirnos cuándo,
y no podemos estar del otro lado para llamarnos a morir.
Queremos conquistarlo todo y no nos conquistamos a nosotros mismos, no
logramos estar en lo que estamos, queremos que el mundo cambie sin
cambiar nosotros, seguimos haciendo lo mismo del mismo modo y
esperando un resultado distinto, ignoramos la realidad y después no
podemos ignorar las consecuencias de haber ignorado la realidad; oramos
para cambiar la voluntad de Dios y no por cambiar nosotros mismos;
esperamos a que el universo se confabule a nuestra conveniencia y
descuidamos la convivencia con los que viven con nosotros.
Tenemos la buena intención de que el orden de importancia sea Dios,
nuestros seres amados y nosotros mismos. Pero el orden real es al revés,
primero estamos nosotros, si nos queda tiempo nuestros seres amados y
finalmente Dios.
Es más fácil y verificable seguir una religión de Dios y no construir nuestra
relación con Dios, quien generalmente guarda un insondable silencio.
Hacemos el bien a los demás por adulación, por necesitar ser necesitados,
pero en verdad somos todo para los demás, pero nada con los demás, no los
invitamos a nuestros banquetes ni fiestas.
Hay más sueldos en casa, pero hay menos tiempo para encontrarnos y vamos
perdiendo paso a paso la conexión con la realidad, con nuestros seres
amados, con nosotros mismos…No amamos la persona del otro, sino que
queremos poseer su libertad, desplazando y reemplazando su libertad con
nuestro amor. Amamos para que se nos ame y terminamos siendo dos
egoístas que coinciden.
Preferimos estar conectados que disfrutar de una conversación, del paisaje,
de la mirada de quien amamos. Una cosa es estar conectado y otra, muy
distinta, desconectarse de sí mismo y de lo que nos importa realmente, por
tratar de estar conectad

Tendemos a vivir para nuestra conveniencia, lo cual destruye nuestra
convivencia y conexión con la realidad y los otros. El pecado original no es la
desobediencia a Dios, sino que debemos preguntarnos ¿qué les hizo
desobedecerle? : el querer ser como Dios…y ¿qué les hizo querer ser como
Dios? : la conveniencia. Luego, el origen del pecado original, la ráiz de la raíz,
es la conveniencia, la cual, es lo contrario a la gratuidad. La conveniencia es
existir para sí mismo y no para los demás. Esa fue incluso la opción del ángel
desertor.
Nuestra realidad, nuestra historia, nos forma para Dios.
Si buscas un Dios que sea salvación sólo para tu autoafirmación, para tu
necesidad, para ganarte un lugar (cielo), entonces tan sólo te encontrarás a ti
mismo.
Dios no nos salva de la contingencia, sino en la contingencia de la vida. El
Dios cristiano no es un Dios que se impone, sino que se expone.
Dios no nos resuelve tantas cosas, sino que prefiere estimularnos a buscar la
solución por nosotros mismos y acompañarnos cuando esa solución no la
encontramos o, sencillamente, no existe.
La realidad está en encontrar a Dios en la realidad de la insatisfacción total y
eso nos ha hecho progresar, pero también pecar y dañar la historia de
muchos.
Una Fe en Dios que no ora no se verifica como tal. Hay quienes dicen no
necesitar de Dios o simplemente no quieren molestarlo y se las arreglan
solos. Hemos de necesitar orar para que necesitemos a Dios y lo
encontremos en nuestros vacíos. De manera genial Madre Teresa afirma que
“sólo cuando nos damos cuenta de nuestra nada, de nuestro vacío, Dios
puede llenarnos consigo Mismo”(Instrucción de Madre Teresa a las hermanas
M. C., 17 de mayo de 1978).
El sentir a Dios puede ser confuso. Hay paradójicamente más claridad cuando
hay oscuridad de Dios, cuando las nubes no nos permiten ver el sol, pero es
ahí donde verificamos la convicción de que el sol está tras las nubes, de lo

contrario, no podríamos vivir. Dios se encarga que no lo sintamos, pero no
para aplastarnos y hacernos sentir que somos nada, sino para estar siendo
Nada o presente como Ausencia, pues, sólo ahí puede efectivamente
llenarnos consigo Mismo.

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