El obispo Mutsaerts se une a la protesta contra la ‘idolatría’ de la Pachamama

El obispo auxiliar de la diócesis holandesa de ‘s-Hertogenbosch, Robert Mustaerts, se ha unido a la ‘Protesta contra los actos sacrílegos del Papa Francisco’ que se hizo pública el 12 de noviembre y recuerda que las innovaciones que propone el Sínodo de la Amazonía son ya moneda corriente en su país, con desastrosos resultados.

En la última entrada de su blog, el obispo Mutsaerts, conocido crítico de la ‘renovación’ eclesial que se ha convertido, junto al desaparecido Viganò, en el único obispo signatario, pone a su propia iglesia nacional, la holandesa, como ejemplo de la aplicación de las novedades propuestas en el Sínodo y de cómo han dado el resultado opuesto al pretendido.

“Vengan y echen un vistazo a Holanda, donde este tipo de cosas lleva algún tiempo practicándose”, escribe. “Vivo en un país donde hombres casados se presentan en el altar, permiten que se les llame “pastores” y dirigen “celebraciones” que el feligrés medio no puede distinguir de una misa. Por supuesto, no han recibido orden alguna, por supuesto no tienen la misión de “encabezar la marcha” los domingos, pero mientras tanto llevan vestiduras litúrgicas que apenas se distinguen de las que llevan el sacerdote o el diácono”.

Y continúa: “Vivo en un país en el que se presentan en el altar mujeres que se hacen llamar “pastor”, llevan vestiduras litúrgicas que sugieren una consagración y se hacen cargo de la proclamación de la Palabra, y que reaccionan indignadas cuando se les recuerda que son simples laicas”.

“Vivo en un país en el que se celebran misas de Carnaval […] y donde todos los asistentes, que no tienen ni idea de qué es verdaderamente el sacramento, exigen la Sagrada Comunión”.

“Vivo en un país donde se cree que la Iglesia ya reconoce los matrimonios de personas del mismo sexo, porque tales “ritos nupciales” sencillamente se celebran sin que se tomen medidas serias para evitarlo”.

“Vivo en un país donde uno provoca una reacción indignada si le dice a los padres que, en la preparación para la Primera Comunión, sus hijos tienen primero que confesarse”.

“Vivo en un país que se considera un referente para el mundo, donde no se considera al Vaticano II como un intento por descubrir nuevos modos de evangelizar el mundo, sino de secularizar la Iglesia”.

“Ha salido bien”, concluye con ironía. “¿El resultado? La Iglesia en Holanda agoniza. Holanda es hoy el país más secularizado del mundo. ¿Qué diantres ha poseído a los padres sinodales para que quieran seguir ese ejemplo?”

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