El Il del sínodo para la amazonia promueve la forma de socialismo «más peligrosa»

Thomas Stark ha enseñado filosofía en la Academia de Filosofía y Teología de Benedicto XVI en la abadía Heiligenkreuz y es profesor de filosofía en la Universidad de St. Pölten de Austria.

Acaba de dar una conferencia en el Roman Forum Summer Symposium celebrado en la localidad de Gardone Riviera, a las orillas del lago de Garda en la provincia de Brescia.

Profesor Stark, ¿cuál era el tema de su conferencia, y por qué es importante que la gente lo conozca?

La charla era sobre el socialismo. Me centré en el hecho de que el socialismo no es algo que ocurrió en los siglos XVIII y XIX, como la mayoría de la gente cree. Según Igor Shafarevic, que escribió uno de los libros más importantes sobre este tema, «El fenómeno socialista», el socialismo es una tentación constante, un problema permanente en la historia de la humanidad.

Tenemos que reconocer que las estructuras socialistas estaban ya establecidas en las primeras culturas importantes como por ejemplo, en Egipto, Mesopotamia, China o América Central, donde la propiedad privada no existía y donde los niños eran educados por el Estado. El socialismo es un problema tan antiguo como la cultura humana, y el tema es de la mayor importancia hoy en día porque hay un nuevo auge del socialismo. Podemos encontrarlo también dentro de la Iglesia, y estoy muy preocupado por el próximo Sínodo del Amazonas.

¿A qué se debe eso?

Se debe a que en el documento de trabajo (Instrumentum Laboris) encuentro una enorme influencia de una cierta teología de la liberación. El problema es que esta teología, que fue condenada por la Congregación de la Doctrina de la Fe en 1986 siendo el prefecto el cardenal Joseph Ratzinger, se ha transformado en una cosa distinta. Para evitar esta condenación, la teología de la liberación se transformó en algo diferente.

El movimiento dejó atrás el camino tradicional «conservador» marxista y avanzó hacia algo que el famoso filósofo brasileño Plinio Correa de Oliveira, en su conocido libro «Revolución y Contrarrevolución», describe como «tribalismo». Según él, el tribalismo es la cuarta y última etapa del desarrollo del socialismo y la más peligrosa. Se puede encontrar esta idea en todo el Instrumentum Laboris. Es una forma nueva de socialismo que es desconocida para la mayoría de la gente. Y debido a que no sabemos lo que realmente es, no nos damos cuenta del peligro que entraña.

¿Cómo es el «tribalismo» socialista y qué forma podría tomar en la cultura occidental? ¿Qué ve en el documento de trabajo que apunte en esta dirección?

Bien, el tribalismo es un tipo de colectivismo y tiene un efecto de lavado de cerebro. Suprime la individualidad, suprime el desarrollo del pensamiento y la creatividad individual y lleva a todos los miembros de la tribu hacia una misma línea de pensamiento. Al mismo tiempo, en el tribalismo no hay propiedad individual, ni hay familias tradicionales. Las tribus, normalmente, crían a los niños colectivamente; y no tienen el mismo concepto de matrimonio y de familia; se comportan promiscuamente. Esto es lo que el tribalismo tiene en común con otras formas de socialismo.

¿Cómo se transfiere esto a Europa o Estados Unidos? El problema es que este nuevo tipo de socialismo intenta imponer sus estructuras tribales también en países desarrollados. Se puede encontrar esto en el documento de trabajo del Sínodo, donde se nos dice que el Amazonas es un nuevo «lugar teológico» (n.19), una región donde tiene lugar una nueva revelación, y que nosotros como países occidentales en sociedades desarrolladas tenemos que formar y modelar nuestras sociedades de acuerdo con las sociedades tribales del Amazonas.

Eso es lo que el documento nos dice, y esto es absolutamente inaceptable. Sería muy peligroso ir por este camino tribal, porque destruiría lo que queda de la cultura cristiana después de la historia de destrucción que ha tenido lugar desde hace entre 200 a 400 años, dependiendo de si contamos desde la así llamada Reforma o desde la Ilustración.

¿Puede hablar más sobre la postura del socialismo hacia el individuo?

Uno de los problemas del socialismo, como Shafarevich señala y prueba en su obra «El fenómeno socialista», es que uno de los principales propósitos del socialismo es destruir al individuo. El socialismo siempre trata de colectivizarlo todo y llevar a todos los individuos hacia una cierta línea de pensamiento colectivo, una línea de acción, etc…

El socialismo destruye la posibilidad de que el individuo desarrolle su propia creatividad, su propio estilo de existencia, porque se trata de que sea todo uniforme. Todo se resume en una «cultura de masas» y en este punto el socialismo no es diferente del fascismo. Destruye el desarrollo, la creatividad y el estilo personal.

Esto debería ser repulsivo para la gente joven que, al menos en los Estados Unidos, especialmente a nivel universitario, cada vez simpatizan más con el socialismo.

Exactamente. Cualquier estudiante o joven que esté en el proceso de desarrollo de su personalidad, debería requerir un ambiente que potencie el desarrollo de la misma, y no uno que lo suprima. Esto es lo que implica estudiar en la Universidad: alentar las capacidades intelectuales, para que el joven se convierta en una persona instruida, y desarrolle un estilo propio de pensamiento y comportamiento. Se trata de ser una persona y no un número.

En su conferencia, mencionó el papel de Saul Alinsky en este movimiento. ¿Qué papel es ese?

Saul Alinsky fue uno de los socialistas más influyentes de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX y tuvo gran influencia sobre muchos intelectuales y políticos como, por ejemplo, Hillary Clinton. Alinsky fue un representante muy importante de lo que se llamó el «socialismo cultural».

El socialismo cultural está conectado con la figura de Antonio Gramsci, reconocido comunista italiano. Algunos lo considerarían como el fundador del socialismo cultural. También está conectado con la escuela de Frankfurt que, así mismo operó en los Estados Unidos en la década de los años 30. Saul Alinsky fue el principal representante del socialismo cultural en los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Esta gente que está a favor del socialismo cultural son los mismos que están a favor del aborto, la eutanasia y otros graves delitos legalizados. Desde este punto puedes trazar una línea hasta el tribalismo y el Amazonas, porque estas sociedades tribales están muy influenciadas por todos estos males.

El infanticidio, por ejemplo, juega un papel importante en sus vidas. El respeto por la vida humana es algo que no encuentras en estas comunidades tribales del Amazonas, y esto es algo que las relaciona con el socialismo cultural, que ejerce una presión cada vez mayor para intentar adaptar las formas de vida tribales a las sociedades occidentales.

Los socialistas culturales tratan de transformar nuestro estilo de vida, nuestro sistema político y nuestro modo de vida cada vez más en la dirección del tribalismo. Por desgracia hay muchas fuerzas dentro de la Iglesia Católica que están a favor de esto. La Iglesia Católica debería ser la primera en combatirlo.

¿Qué estrategia usó Antonio Gramsci para fomentar el socialismo cultural?

Gramsci pensó que la chispa revolucionaria saltaría de la Unión Soviética a Europa occidental, pero no ocurrió. Intento averiguar por qué. Descubrió que el marxismo clásico se concentra demasiado estrictamente en los temas puramente económicos. También descubrió que para subvertir una sociedad no se puede empezar por la economía, sino que se debe hacer por la cultura.

Él inventó el término «sociedad civil». Podríamos encontrar raíces en Hegel, pero es demasiado complicado para explicarlo aquí. Él diferenciaba entre sociedad civil y el sistema político oficial, y decía que, si quieres tener el control de la política, lo primero que tienes que hacer es tener lo que él llamaba «hegemonía cultural».

Esto significa que tienes que controlar la cultura, que tienes que controlar esos aspectos de la sociedad que no son partes del sistema político oficial sino del sistema cultural. Esto incluiría el teatro el cine, los medios de comunicación, la literatura y las artes, e incluso la religión, así como todo el sistema educativo. Esta es la clave.

Si eres capaz de controlar el sistema cultural, es decir, la sociedad civil y puedes controlar lo que la gente piensa y la información que ellos tienen o no tienen, si has ganado lo que Gramsci llama «la hegemonía cultural», entonces el poder político caerá en tus manos como fruta madura, sin tener que hacer nada más. Esta es toda la idea que hay detrás del marxismo cultural, lo que la Escuela de Frankfurt adoptó, refinó y esto es lo que Saul Alinski también tomó de Antonio Gramsci.

¿Qué pueden aprender los católicos tradicionales de Gramsci?

Todos los católicos tradicionales, si quieren reconquistar la sociedad para la Iglesia Católica, la cristiandad y el reinado social de Cristo, deberían usar las mejores estrategias, si éstas no están en contra de la ley natural ni de los Mandamientos. Deberíamos estar muy interesados en encontrar las mejores estrategias, de forma moral por supuesto. Hay mucho en Gramsci que los católicos tradicionales pueden usar.

Tomemos el control de los medios de comunicación, del sistema educativo, etc… No podemos conseguir esto en unas pocas semanas, pero podríamos empezar ahora a luchar por hacernos con las universidades, las escuelas, los teatros, la literatura, la música, y los medios de comunicación. Tenemos que restablecer todos los medios de comunicación cultural y usarlos para difundir el Evangelio y la fe católica. Debemos ser más profesionales que nuestros enemigos

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