El gran problema económico del Vaticano

Hoy nos dicen, por enésima vez que el Papa Francisco quiere tomar medidas. Apostamos lo que sea a que no se hará nada. Al Papa Francisco solamente le interesa que parezca que se hace, tiene otras prioridades y el tema financiero ni le preocupa ni le ocupa. No es consciente de que le está arrastrando al descrédito y a la ruina.

La única solución posible pasa por la reducción drástica del personal que sigue creciendo a pesar de las continuas órdenes de no hacerlo. El conglomerado de entidades Vaticanas cuenta con algo más de 5.000 personas trabajando, tenemos en nuestras manos los datos precisos, cuando en los años de final de concilio no llegaban a 1.000.

La cualificación profesional es mínima porque los contratos se realizan, en su mayor parte, por amistad y como pago de favores. El rendimiento laboral es más bajo que en los funcionarios públicos italianos, que es uno de los más bajos de mundo, y ya es decir. Si se procede al cierre de muchos de los organismos que pueblan es extraño reino pontificio solo lo notarían los que dejan su trabajo el resto de la cristiandad se vería liberada de una pesada e inútil carga.

El Cardenal Marx es el menos adecuado para tomar medidas porque su principio fundamental es el consenso. Si alguien discrepa se dejan las cosas para otra ocasión. En estos momentos está entretenido con el Amazonas y sus ramificaciones alemanas, y no tendrá mucho tiempo para otras menudencias.

Nos podemos encontrar con que les cortan la luz por falta de pago en pleno sínodo del Amazonas y tienen que recurrir a técnicas ancestrales para sobrevivir. La pobreza y la austeridad son grandes virtudes pero aquí hablamos de la miseria que está causando la frivolidad y la incapacidad para gestionar los recursos donados por los fieles.

La situación es de una enorme gravedad y estamos seguros de que en este momento no se pondrá ningún remedio. La historia reciente está llena de intentos fallidos que se han llevado por delante a todo bicho viviente que ha intentado hacer algo. Las joyas de la abuela, que no eran pocas, ya se han terminado y las colectas del amazonas no aparecen.

La mayor eficacia de la resistencia a la deriva progresista que está tomando la Iglesia es que no se financia con pólvora del rey y en este panorama vemos que es lo único que tiene futuro. El rey está desnudo y sin pólvora y cuando caiga de las selvas amazónicas, que no tardará, se quedará sin aire acondicionado y regresará a las brisas de Castelgandolfo que son mucho más ecológicas y baratas.

 

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