El feminismo de género compara los feminicidios de pareja con el holocausto de los judíos

Forum Libertas

 

 

En la presentación de la campaña electoral de las organizaciones del feminismo de género, que se iniciará el 15 de enero en Sevilla y se extenderá después por toda España “hasta llegar a las próximas elecciones autonómicas y locales de primavera” se afirmó que “negar la violencia de género es lo mismo que negar el holocausto judío”.

 

Con ello equipara a quienes discrepan de aquel concepto con los negacionistas de la Shoah y, sobre todo, trivializa aquella inmensa tragedia que vivió la humanidad en Europa, con la persecución y extermino del pueblo judío a manos de los nazis y los grupos colaboradores.

 

La desmesura de este tipo de feminismo es total, y el autoritarismo que exhala estas declaraciones demuestra que el feminismo de género es, en realidad, la incubadora de un nuevo huevo de la serpiente.

 

Es absolutamente necesaria la distinción entre feminismo y feminismo de género, al igual que existe una clara diferencia entre liberalismo y neoliberalismo, y entre socialismo y marxismo. El feminismo es el movimiento de los derechos humanos que ha perseguido históricamente la igualdad en los derechos civiles, sociales y políticos entre hombres y mujeres.

 

El feminismo de género es la ideología política surgida de la doctrina de la perspectiva de género, que parte de la condena a priori de los hombres, y sostiene que la mujer vive bajo una situación de dominación impuesta por el hombre, por todos los hombres.

 

La doctrina jurídica del Tribunal Constitucional español recoge esta aberración al consignar que se da la “expresión de una desigualdad estructural de género que atenta contra la dignidad de la mujer como persona”, y es una muestra de en qué medida la perspectiva de género y su feminismo han pervertido el Estado de derecho español, al dotarlo de una ideología política específica en detrimento de cualquier otra interpretación, atentando así contra el pluralismo político.

 

La dimensión mortal que se compara con el Holocausto son las 47 muertes de mujeres, todas lamentables como lo es toda muerte, más si es violenta, pero que sobre un total de cerca de 20 millones de mujeres revela más unas patologías personales de unos pocos hombres, que una epidemia; o dentro de la línea del feminismo de género, un “sistema” que mata mujeres. Esto es tan evidente que el único país de Europa que tiene una legislación semejante es España.

 

Este aspecto de la cuestión es sistemáticamente ignorado, cuando la experiencia histórica española hace evidente que el “España es diferente” solo conduce al autoritarismo o a la dictadura; de género en este caso. Nuestra situación debe mover a intensa preocupación, porque muestra como una ideología se apodera del Estado de derecho.

 

Que los homicidios de mujeres a manos de sus parejas, que constituye un tipo de homicidio cometido por un número reducido de personas, nunca hayan sido abordados por los gobiernos, los partidos políticos, el poder judicial, las instituciones del estado, en definitiva, bajo dos puntos de vista fundamentales revela su instrumentalización política.

 

En todos los planteamientos se omite siempre la determinación de: 1/ la existencia de determinadas condiciones que mantengan una alta correlación con cada suceso 2/ la existencia o no de patologías personales en el autor. El dato de que un porcentaje de ellos nada despreciable, acabe suicidándose nunca ha merecido atención alguna.

 

También es el único tipo de delito que además de contar con unos recursos políticos, un pacto de estado, judiciales, juzgados y servicios de fiscalía y policiales específicos, y económicos, nunca se ha tenido en cuenta la prevención. Lo único que interesa es el castigo y la denuncia, pero no la detección del problema y las instancias de conciliación.

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