Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros de la fundación «a chance in life» Sala del Consistorio Lunes, 9 de diciembre de 2019

Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra tener esta oportunidad de encontraros. Doy las gracias al Sr. Guy Chiarello por las palabras que me ha dirigido y saludo cordialmente a todos los que apoyan la organización A Chance in Life.

Vuestra organización, nacida de una intuición de Monseñor John Patrick Carroll-Abbing, se ha desarrollado a lo largo de los años hasta llegar a sostener en la actualidad una serie de iniciativas educativas, que han beneficiado a miles de niños y niñas en Italia, Bolivia, Colombia, Guatemala y Perú, cuyo objetivo es ofrecer a los niños, niñas y adolescentes en situación de especial vulnerabilidad la oportunidad de superar las dificultades y realizar plenamente el proyecto que Dios tiene para cada uno de ellos.

La primera iniciativa, muy deseada por el fundador, fue la Obra Nacional Ciudad de los Muchachos. Gracias también a vuestro generoso apoyo, hoy puede presumir de una larga tradición de compromiso al servicio de los menores en situación de fragilidad y malestar, según una metodología educativa basada en el autogobierno. De acuerdo con la fidelidad creativa al carisma originario, esta Obra quiere renovarse para ser más significativa y eficaz en su misión en un mundo que hoy plantea nuevos desafíos educativos. Aprecio que esta actualización se inspire en las recomendaciones que expresé en mi carta encíclica Laudato si’, bajo el signo de una ecología integral cuyo objetivo es el desarrollo de la humanidad y de la creación.

Es esencial educar a las nuevas generaciones en una ciudadanía activa y participativa, que sitúe en el centro a la persona y, al mismo tiempo, el cuidado del medio ambiente. La innovación tecnológica también está llamada a cooperar en estos objetivos, y son precisamente las nuevas generaciones, si están bien motivadas, las que podrán alcanzarlos, porque han nacido y se han criado en el contexto tecnológico actual.

Estoy seguro de que, también ante este nuevo desafío, la Obra Nacional Ciudad de los Muchachos podrá contar con vuestro apoyo. Os agradezco la sensibilidad que demostráis con vuestros hermanos y hermanas menores. ¡Que Dios recompense vuestro apasionado compromiso e ilumine siempre vuestro camino de fraternidad!

Sobre todos vosotros invoco la bendición del Señor. Os bendigo a todos y extiendo esta bendición a vuestras familias. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

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