Diócesis de Málaga- Soatá: la caridad es el corazón de la Iglesia

Fuente: Cec

La Iglesia católica continúa avanzando en su aporte por acompañar, apoyar, proteger y coordinar esfuerzos para garantizar el bienestar y el acceso a las necesidades básicas de las comunidades en este tiempo de pandemia, es así como la Diócesis de Málaga- Soatá, desde Santander, comunica la importancia de compartir con los más vulnerables.

El liderazgo de la diócesis de Málaga-Soatá sobre las acciones caritativas de la región ha sido una de sus principales contribuciones, así como la asistencia alimentaria, acceso a salud y hospedaje, que ha beneficiado especialmente a la población vulnerable y migrante; otro de sus aportes es la promoción del desarrollo humano integral y los procesos de formación, principalmente a la población campesina, para generar economías sostenibles, autosuficientes y solidarias.

Atendiendo a las necesidades que surgen producto de la emergencia sanitaria que afronta el país por cuenta del Covid-19, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, los sacerdotes y párrocos de esta Jurisdicción, con el objetivo de “que nadie pase hambre en la Diócesis”, ha venido adelantado grandes campañas de aliento y esperanza para asumir la situación, que promueven la solidaridad y la generosidad a nivel diocesano y por parroquias, para la recolección de víveres de primera necesidad, lo cual se ha venido logrando de manera muy positiva, gracias a la respuesta por parte de la comunidad y principalmente de los comerciantes, quienes más contribuyen con esta noble causa.

El sacerdote Luis Alfonso Hernández, sobre las campañas y entregas de ayuda que vienen adelantado, manifiesta que “lo hacemos porque reconocemos que esta es la misión de la iglesia, es nuestra misión, nuestra responsabilidad, porque entendemos que la caridad es el corazón del Evangelio y sin ella no tendría sentido ni razón de ser, lo que hacemos y lo que somos”.

Desde que se atendió al llamado de cuarentena, se han venido intensificando las acciones de sensibilización y de compartir, se han fortalecido las redes de comunicación para que las ayudas lleguen a las personas que lo requieren, especialmente a adultos mayores, enfermos, personas que se encuentran en la cárcel, familias más vulnerables, población migrante, población rural dispersa y desempleados.

“Los agentes de Pastoral Social son un puente entre las personas que necesitan acceder a ayudas alimentarias y nosotros, quienes las canalizamos”, manifiesta el sacerdote Hernández. Adicionalmente, la diócesis ha venido gestionando, articulando y coordinando acciones con organizaciones como los Bancos de Alimentos, por ejemplo, con el de Bucaramanga se logró gestionar 100 mercados que fueron de gran ayuda para la población vulnerable.

Por otro lado, se viene conformando la Red Vecinal de Solidaridad de las parroquias, una estrategia que permitirá que la comunicación y las iniciativas caritativas sean mejor coordinadas y más eficientes para solucionar las carencias de las personas y familias que lo requieran.

Estas apuestas, pretenden acompañar a la comunidad en sus momentos difíciles, generar sensibilización frente a estas situaciones, motivación para compartir ser generosos y apoyar a quien lo requiera.

“Que todos sigamos sumando en este propósito de hacer llevar este tiempo y que podamos celebrar victoriosos nuestra resurrección y transformación”, es el mensaje que brinda el presbítero Luis Alfonso Hernández.

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