De Familia Christi a los Hermanos de la Salle y otras de las que mejor no me hagan hablar


Estos días, aún en medio de la algarabía del campamento católico que se está llevando a cabo en Braojos, uno va leyendo cosas y tratando ce ponerse al día en estas cuestiones eclesiales. Por cierto, y antes de nada, decirles que esta noche en Braojos, a las diez de la noche, saldremos en procesión con la imagen de la patrona, la Virgen del Buen Suceso, rezando el rosario por la calle. Cosa de religiosas y niñas a las que servidor se apunta, y que el jueves, a las diez de la noche, quedará expuesto el Santísimo Sacramento para la adoración toda la noche, hasta las nueve de la mañana.

Dicho esto, acabo de leer que, en la práctica, la fraternidad católica “Familia Christi” ha dejado de existir, ya que ha recibido la orden de mandar a casa postulantes y novicios y no admitir nuevas vocaciones. Evidentemente esto son cosas de la Santa Sede que tiene potestad para ello que nadie va a discutir. Hace tiempo ya sucedió lo de los Franciscanos de la Inmaculada y posteriormente también tuvo sus dificultades la Sociedad de los Santos Apóstoles, cuyo inspirador era el padre Zanotti-Sorkine, conocido como el apóstol de Marsella.

Insisto. Nadie discute la potestad de Roma para estas cosas. Únicamente, que entiendo que sería conveniente que el pueblo de Dios supiera exactamente qué ha pasado. A estas alturas de la película, con un cardenal en la cárcel, Pell, otro reducido al estado laical, McKarrick, otro condenado por ocultar, Barbarin, un nuncio al que se le retira la inmunidad por cosas del sexto… nadie se escandaliza por nada. Quizá lo que escandaliza es que se pretenda ocultar lo que acabará saliendo a la luz. Y es que, cuando no se cuentan los motivos, la gente especula e imagina, y muchos lo que dicen es que resulta chocante que justo las instituciones intervenidas de una u otra forma sean las de talante más conservador. Que no será por eso, estoy seguro, pero los rumores aparecen y la única forma de pararlos es contar las cosas, que el pueblo de Dios es madurito para comprender lo que haga falta.

Tampoco vendría mal conocer si hay otras instituciones de la Iglesia que hayan recibido algún recado por su excesivo “aggiornamento”. Cuando hablo tanto y bien de las hermanas del Hogar de la Madre, evidentemente sospechosas para algunos (rezan mucho), también he de decir que es muy triste que haya familias que envíen a sus hijos a campamentos organizados por otras religiosas de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que conozco muy bien, y te digan las familias que en los días del campamento no es que no hayan rezado ni una sola vez, es que ni siquiera dieron la oportunidad a los niños de ir a misa el domingo.

Interesante conocer los nuevos nombramientos en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, entre los cuales, y por primera vez, nos encontramos con siete mujeres superioras generales de sus congregaciones. Me alegra la noticia. Ignoro los criterios del santo padre para los nombramientos. Son suyos y a nadie tiene que dar cuenta de los mismos. No conozco personalmente a ninguno, aunque del P. Alejandro Moral, general de la Orden de San Agustín, como agustino que fui, tengo buenas referencias. Más trabajo me cuesta entender la presencia del general de los Hermanos de la Salle, congregación que en los últimos cuarenta años ha perdido más del 75 % de los hermanos, o del general de los jesuitas, que van por el 57 %. Si se trata de hablar de crisis, la verdad es que algo saben.

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