De cuando el PCE quiso reanudar la Guerra Civil en 1944

Se trata de una historia muy poco conocida, producto sin duda de la política de olvido, reconciliación y reconstrucción que los españoles nos autoimpusimos desde que terminó nuestra ominosa contienda civil en 1939. Una política a la que, por desgracia, puso punto final, sesenta y cinco años después, un gobernante irresponsable, ignorante, mediocre e inesperado que decidió abrir su recuerdo, pero claro está, no para llevar a cabo una investigación científica, sosegada e imparcial, no, sino para imponer por la fuerza una visión sesgada, revanchista, falsa e interesada, llamada a remover heridas y fomentar el odio entre españoles al objeto de, según lo creían y lo buscaban él y cuántos le rodeaban, perpetuarse en el poder sobre el rencor y las rencillas entre compatriotas.

Pero la historia está ahí, y yo he venido a conocerla gracias al libro fantástico escrito por el que es, muy probablemente, el mejor historiador español vivo. El historiador en cuestión es D. Luis Suárez. El libro, “Franco, los años decisivos”, publicado en 2011, una obra extraordinaria, producto de una labor de investigación encomiable y que maneja profusa y laboriosa información, manejada con exquisito rigor y deliberada imparcialidad.

Según lo que el libro relata entre sus páginas 272 y 278, todo habría empezado el 6 de octubre, fecha en la que, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los aliados anglosajones se hallaban ya en París, y Francia se liberaba del yugo nazi, lo que habría de tener consecuencias sobre la delicada y permeable frontera franco-española. Pero lo más apropiado será que nos lo cuente quién mejor conoce lo ocurrido y nos brinda los datos… quién sino el propio Luis Suárez.

“El 6 de octubre la agencia Reuter distribuyó la nota de que el ejército republicano español había cruzado la frontera por los pasos del Pirineo. Casi al mismo tiempo, Radio Toulouse anunció que se estaban produciendo levantamientos contra Franco en las principales ciudades del país. […] Lo sucedido era que entre los días 3 y 7 de octubre de 1944 la 54 brigada compuesta por 250 hombres y la 153 que estaba formada por otros 400 habían entrado por el Roncal y Roncesvalles respectivamente. Muy pocos hombres lograron pasar al sur del Ebro como tenían previsto, los demás cayeron prisioneros o murieron en combate. A mediados de octubre un segundo ataque en la zona fronteriza situada entre Hendaya y San Juan de Pie de Puerto fue igualmente rechazado. […]

La verdadera invasión tuvo lugar el 17 de octubre, con una fuerza que el Estado Mayor estimó en 5.000 hombres, si bien otras fuentes de origen contrario rebajan la cifra.

Los invasores se hicieron dueños del valle de Arán. Disponían de buenos equipos y de armas ligeras muy modernas […] Moscardó desde Barcelona, Monasterio desde Zaragoza, Yagüe desde Burgos, hicieron funcionar con eficacia los dispositivos de cobertura que tenían dispuestos. […]

Desde Washington el 23 de octubre y desde Roma el 24, los embajadores solicitaron información porque los periódicos y la radio estaban diciendo que se había reanudado la Guerra Civil. […]

La invasión fracasó del modo más rotundo y fue Santiago Carrillo quien tuvo que dar la orden de retirada: el 30 de octubre de 1944 los supervivientes de la gran operación estaban de regreso en Francia. […]

Así terminó el gran proyecto del Partido Comunista español para provocar un alzamiento en la Península».

Si desconocido es el episodio en sí, no menos desconocidas son las consecuencias a las que dio lugar:

“En el seno del Partido Comunista español se produjo una depuración exigiéndose recíprocamente sus dirigentes responsabilidades por el fracaso. Según el testimonio de Líster, que no puede considerarse como absolutamente seguro, Carrillo maniobró hábilmente hasta conseguir que se atribuyese a Jesús Monzón la derrota. Llamado a Toulouse para que respondiese de sus desaciertos, prefirió ocultarse hasta que en julio de 1945, denunciado a la policía española, fue detenido en Barcelona [y] condenado a treinta años de cárcel”.

De los treinta años, según recoge el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, Monzón apenas cumplirá diez, siendo indultado definitivamente por el Régimen al que quería derrocar en 1959. Peor suerte correrá su número 2… ¿detenido también por Franco? No, no precisamente. Una vez más nos lo cuenta Luis Suárez:

“Su lugarteniente, Gabriel León Trilla, murió asesinado el 6 de septiembre de 1945 por un comando comunista enviado a España precisamente con este fin”.

Dicho todo lo cual, habremos de convenir que el camarada Monzón hasta suerte tuvo de ser encontrado por Franco y no por sus correligionarios comunistas, ¿no les parece?

Y bien amigos, que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

©L.A.

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Diccionario biográfico español. Jesús Monzón Reparaz

http://dbe.rah.es/biografias/93315/jesus-monzon-reparaz

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