Comunicado del arzobispo de Medellín Mons. Ricardo Tobón Restrepo

Fuente Arquidiócesis de Medellín

 

Orientaciones Generales
1. La epidemia del Coronavirus está creando una crisis a nivel mundial, al generar una emergencia sanitaria, económica y social, que ha llegado también a nuestro país. Frente a esta realidad, los cat6licos debemos ser conscientes, responsables y solidarios.
2. Nuestra primera actitud debe ser de confianza en Dios, que conduce nuestra vida y que en momentos de prueba nos Ilama a renovar la fe en él y a crecer en el amor y el servicio a los demés. Por tanto, este es un momento para intensificar por todos los medios posibles la oración y la caridad cristiana.
3. Uno de nuestros primeros deberes es el autocuidado, que nos lleve a protegernos de la enfermedad y a no ser luego causa de contagio para otras personas. Es una responsabilidad moral que compromete la conciencia de cada uno y que exige asumir las prácticas correctas de higiene que nos señalan las autoridades competentes.
4. Los católicos debemos ser los primeros en obedecer todas las normas de comportamiento y los protocolos de salud dados por el Gobierno Nacional, la Conferencia Episcopal de Colombia y las autoridades sanitarias en orden al bien de todos, respaldando con una colaboración activa los esfuerzos que se hacen para prevenir y superar esta situación.
5. Estamos en un momento complejo y grave, en el que no podemos desgastarnos en polarizaciones producidas por visiones encontradas de un laicismo que sólo le importa la salud o la economía o un fundamentalismo religioso que se resiste a asumir cambios temporales pero necesarios en la celebración de los actos litúrgicos.
6. Debemos afrontar los desafíos que tenemos con una visión integral de la persona humana y con un compromiso de solidaridad sabiendo que somos responsables los unos de los otros. Tenemos que protegernos de un virus, pero es preciso cuidar también la salud del alma y la salud de toda la sociedad.
7. Esta situación nos pide a todos lucidez y fortaleza para evitar el pánico que nos lleva a la confusión y a la desesperación, para no quedarnos en la indiferencia y la superficialidad ante una calamidad pública, para no encerrarnos en el egoísmo sin pensar y actuar mirando ante todo el bien común.
Disposiciones acerca de las actividades pastorales
1- Se posponen las catequesis para los sacramentos, las peregrinacione9, los eventos, los encuentros y reuniones de grupos, a nivel dé la arquidiócesis, las vicarías, los arciprestazgos y las parroquias, para fechas que se indicarán más adelante, ofreciendo los responsables de estas actividades,’ con buen criterio, las motivaciones y orientaciones que sean necesarias


2- Se invita cordialmente a aprovechar este tiempo en que se nos pide estar en casa para renovar la unión .familiar, para crear espacios de diálogo, para tener momentos de escucha de la Palabra de Dios, para dedicarnos más detenidamente a la oración, para el rezo del Rosario y del Viacrucis. La Arquidiócesis distribuirá algunos subsidios y producirá algunos programas que podrán ayudar en este sentido.
3- Todos los fieles laicos, y especialmente los que están comprometidos de un modo particular en la vida apostólica de las parroquias, deben ver este tiempo en que cesan algunas actividades como una ocasión de crecimiento espiritual y de formación mediante la oración, el estudio y la práctica de las virtudes cristianas. Las parroquias los acompañarán en este proceso a través de las nuevas tecnologías.
4- Mientras dure la emergencia sanitaria se tendrá el servicio de la comunión eucarística solo para los enfermos muy graves, que serán atendidos personalmente por los sacerdotes y no por los ministros extraordinarios de la comunión.
5- Los sacerdotes tendrán la disponibilidad para atender en confesión a los fieles que necesiten este sacramento, no en el confesonario, sino en un espacio amplio de las instalaciones parroquiales y tomando las medidas que sean pertinentes para la protección de los penitentes y del confesor.
6- Debemos conducir este tiempo como una oportunidad para asumir valores fundamentales como el aprecio por el don incomparable de la vida, la generosidad frente a los demás que nos libera del egoísmo y la práctica de la solidaridad con todo ser humana pero particularmente con los más necesitados.
7- La vida pastoral de los sacerdotes no cesa en este tiempo, sino que está Llamada a una especial creatividad para cooperar, por todos los medíos que les sean posibles, .en la transmisión de las medidas que se vayan tomando según la evolución de esta emergencia, en acompañar a los más necesitados y en mantener la fortaleza y la esperanza en la comunidad.

8- La Curia y los Despachos parroquiales prestarán su servicio habitual dentro de los horarios establecidos; sin embargo, se recomienda que, en cuanto sea posible, se utilice la comunicación por vía telefónica.
Disposiciones sobre la celebración del culto divino
1- Los templos permanecerán abiertos las horas que sea posible durante el día dando a conocer el horario a los fieles, para que las personas que individualmente quieran ir a orar encuentren allí un espacio de consuelo, de fortaleza y de esperanza. Se cuidarán esmeradamente las medidas higiénicas de limpieza y aireación que sean necesarias.

2- En las parroquias, en las que se juzgue conveniente, se tocarán las campanas at medio día como una invitación a la oración del Ángelus y como un signo para la comunidad de la presencia y protección de Dios ”

3- Los sacerdotes celebrarán una Eucaristía en el domingo y en los días de semana, a puerta cerrada, con la especial intención de alcanzar la ayuda de Dios en la presente necesidad y para suplicar la salud de todos los enfermos, la sabiduría de los gobernantes y la fortaleza del personal médico y sanitario.

4- A estas Eucaristías asistirá solamente un pequeño grupo de personas, sin superar nunca el numero permitido por las autoridades competentes del Estado.

5- Mientras dura la emergencia es mejor suprimir el rito de la paz y. aunque las personas que lo deseen pueden recibir la comunión eucarística en la boca, se recomienda encarecidamente que la reciban en la mano de acuerdo con las normas establecidas.

6- Los sacerdotes y demás ministros de la liturgia pondrán al mayor esmero en la desinfección de sus manos y de todos los objetos que se usan para la celebración del culto divino.
7- Las personas que no asisten a la Eucaristía en los templos el Domingo deben unirse, idealmente en un ambiente de oración en familia. a la celebración de la Pascua semanal que vive la Iglesia, a través de la transmisión do la Eucaristía que se hace por la televisión, la radio o las redes sociales

8- Mientras dura esta emergencia. Con el seguimiento de la Eucaristía a través de los medios de comunicación social y con las buenas obras que se puedan hacer, se cumple el precepto dominical sin que haya lugar a ninguna culpabilidad de conciencia.

9- La comunión espiritual es una práctica tradicional de la Iglesia que hemos de recuperar en estas especiales circunstancias y debe aprovecharse como ocasión de santificación y de profunda unión eclesial.

10-Los matrimonios y los funerales se celebraran a puerta cerrada con una participación reducida de los parientes. Siguiendo siempre las disposiciones de las autoridades competentes.

11-Las personas mayores de edad, las que padecen enfermedades crónicas o las que tiene alguna afección respiratoria, así como los niños, no pueden participar en los mencionados actos de culto, Aunque sea en un grupo reducido.

12-Estas disposiciones deben ser acatadas también en todas las capellanías y en tas capillas de religiosos y religiosas de la Arquidiócesis, con concurrencia de fieles.

13-Las particulares circunstancias de la celebración del culto en este tiempo deben ser una ocasión para Valorar más el don de Dios que recibimos en los sacramentos, para unirnos todos espiritualmente y para prepararnos a un mejor aprovechamiento de las gracias divinas una vez que se restablezca la practica ordinaria del culto.

Disposiciones sobre la Semana Santa

1- Las medidas que se toman por esta emergencia sanitaria nos permiten vivir de un modo nuevo el camino espiritual de la Cuaresma y la celebración de la muerte y resurrección del Señor con la fuerza de la fe, la certeza de la esperanza y el ardor de la caridad. Como ha enseñado Jesús, lo más importante no son los ritos exteriores sino honrar a Dios «en espíritu y en verdad».

2- La Misa Crismal se celebrará en la Catedral el próximo 2 de abril, como está previsto, sólo con un grupo limitado de sacerdotes y sin la participación de fieles laicos.

3- En las parroquias se realizarán solamente las celebraciones propiamente litúrgicas de la Semana Santa, a saber: Misa del Domingo de Ramos, Misa de lunes a miércoles, Misa en la Cena del Señor el Jueves Santo, Celebración en la Muerte del Señor el Viernes Santo, Vigilia Pascual el Sábado Santo y Misa del Domingo de Pascua, con el fin de glorificar a Dios e interceder por toda la humanidad.

4- Estas celebraciones se tendrán a puerta cerrada, con un pequeño grupo de fieles que no exceda el número permitido por las autoridades civiles. Todos los fieles, desde sus casas, se unirán espiritualmente a las celebraciones de su propia parroquia. Es una ocasión de crecer en la fe y de vivir la comunión con la Iglesia, que superan las expresiones materiales y externas.

5- Las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa se transmitirán desde la Catedral Metropolitana de Medellín a través de Televid, de otros canales de televisión y de varias estaciones de radio; se invita a los fieles a seguirlas con verdadero espíritu de fe.

6- Como todos pueden entender, se hace necesario suprimir todas las procesiones de Semana Santa en todas las parroquias e, igualmente, las visitas al Santísimo Sacramento el Jueves Santo en la noche.

7- La mejor forma de participar en el misterio de la Cruz del Señor es entregarnos, unidos a él, al servicio de los demás. Busquemos lograrlo, con verdadero provecho, en las distintas circunstancias que tenemos a raíz de esta epidemia.

Confiamos que estas disposiciones, que rigen a partir del próximo 20 de marzo, sean acatadas por todos los sacerdotes y acogidas por todos los fieles católicos con espíritu de fe, viendo que son prudentes y necesarias y sabiendo que Dios puede valerse de ellas para que, en estos días marcados por el sufrimiento, nos ayuden a crecer en la unión con él y en la caridad entre nosotros, permitiéndonos una más fructuosa participación en su muerte y una esperanza más viva en su resurrección. Que la Santísima Virgen María, a quien veneramos como Nuestra Señora de la Candelaria, nos acompañe en este inédito camino pascual.

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