Comunicado: 7 reflexiones para votar por el bien de todos

Los obispos católicos de Colombia, cercanas las votaciones para elegir gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y miembros de las juntas administradoras locales para el período 2020 — 2023, proponemos a todos los ciudadanos algunas reflexiones que conviene hacer para que estos comicios Sean un auténtico ejercicio democrático y un avance significativo hacia el bien de nuestros pueblos.

1. Esta jornada electoral tiene una importancia particular, pues es la oportunidad de consolidar un proyecto común de país, teniendo en cuenta las situaciones y necesidades propias de cada región, departamento, municipio o localidad. Recordemos que la construcción de la paz y del desarrollo integral para los colombianos comienza ante todo en los territorios.

2. Las elecciones son oportunidad para reforzar o recobrar los valores que sustentan la vida social, tales como la solidaridad, el civismo, el amor a la patria, el respeto por el otro, la verdad.

También representan la ocasión para fortalecer las instituciones que aseguran el desarrollo armónico de la persona y de la sociedad, entre ellas la familia, la escuela, los estamentos gubernamentales y la fuerza pública.

3. El criterio fundamental que nos debe guiar a la hora de votar es el de procurar el bien de todos. Así, el voto representa el aporte y el compromiso de cada uno con los demás y es un ejercicio de la conciencia y libertad propias. A la hora de decidir el voto, pensemos honestamente en lo que conviene a las comunidades.

4. Los ciudadanos tenemos derecho a que quienes se postulan a los cargos Públicos nos presenten propuestas claras, viables e integrales, que apunten a los desafíos más urgentes del país y que trasluzcan el deseo de los candidatos de entregar todas sus energías al servicio de sus comunidades. Hagamos la tarea de examinar y sopesar las opciones que proponen; no nos dejemos arrastrar simplemente de estrategias publicitarias O de manipulaciones mediáticas.

5. Las elecciones deben afianzar el trabajo por la reconciliación y la convivencia pacífica: La unidad debe prevalecer sobre el conflicto. No permitamos que las campañas y las votaciones ahonden las divisiones y las violencias. Hagamos de las elecciones un camino de encuentro fraterno y una manifestación en defensa de la vida. Apoyemos candidatos que favorezcan el respeto a los derechos humanos y la unidad de los ciudadanos. El Papa Francisco nos recuerda que la política nunca debe sembrar odio y miedo, solamente la esperanza que es necesaria para ir adelante.

6. El proceso electoral, para que conduzca verdaderamente al bien común, tiene que ser transparente y limpio. La corrupción, como lo insiste el Santo Padre, es “un proceso de muerte”. Rompamos valientemente con toda práctica ilegal en las votaciones, entre otras, los fraudes en las inscripciones de cédulas, la compra y venta de votos por dinero o por otras prebendas, la trashumancia de electores, la alteración de resultados. El ejercicio democrático nos exige asegurarnos de la rectitud y honradez de los candidatos, como premisa fundamental para avanzar hacia una cultura de la honestidad.

7. Renunciar a la participación en el derecho y deber de votar es negar un servicio a la justicia y al progreso de nuestra patria. Acudamos a las urnas y derrotemos la apatía, el pesimismo y la falta de compromiso que evidencian el alto grado de abstencionismo que ha caracterizado nuestras elecciones.

Nos solidarizamos con las familias y las comunidades que han sufrido por las amenazas, atentados y asesinatos en contra de candidatos a los cargos públicos. Oramos por ellas y les expresamos nuestra cercanía.

Felicitamos las iniciativas y esfuerzos de diversas instituciones públicas y privadas en orden a promover la “no violencia” en las campañas políticas y el “voto limpio”. Apoyamos los esfuerzos de las autoridades para proteger el proceso electoral de toda forma de violencia y de conductas ilegales.

Invitamos a vivir una jornada electoral con la participación de todos, con espíritu cívico y en paz. Llamamos a los fieles católicos a continuar orando insistentemente por, nuestro país, rogando a Dios, por intercesión de la Virgen María, la luz necesaria para elegir libre y responsablemente a nuestros próximos gobernantes.

Monseñor Oscar Urbina Ortega – Presidente de la conferencia episcopal.
Monseñor Ricardo Tobón Restrepo – Vicepresidente de la conferencia episcopal.
Monseñor Elkin Álvarez – Secretario General de la conferencia episcopal.

 

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