Colombia: “no tengo piernas, pero Dios me regaló alas”, el mensaje de un policía

José Fernando Carvajal Rueda perdió las piernas cuando trabajaba en el desminado de minas antipersona camufladas por el ELN. Sus palabras estremecieron al presidente Iván Duque y a millones de colombianos.

Las imágenes de un joven uniformado que difícilmente marchaba con muletas y piernas ortopédicas junto a un perro labrador y el imprevisto saludo del presidente Iván Duque en medio de un desfile militar, emocionaron a millares de colombianos.

Todo sucedió este 20 de julio, en Bogotá, frente a miles de invitados y con transmisión de televisión por diferentes canales. El protagonista: José Fernando Carvajal Rueda, un policía de 23 años que pese a haber perdido las piernas de las rodillas hacia arriba, decidió salir a marchar en el imponente desfile en el que las Fuerzas Militares conmemoran el Día de la Independencia de Colombia.

Con sus prótesis policéntricas adoptadas pocas semanas después del atentado, Carvajal Rueda avanzaba con paso militar junto a otros hombres, de mayor edad, que también perdieron piernas, brazos, ojos o manos en acciones antiterroristas o la lucha del Estado colombiano contra los cultivadores de coca. Justo cuando él y su perro Hulk pasaban frente a la tribuna de honor, el presidente Duque rompió el protocolo, descendió de su puesto, saludó al muchacho y le dio un largo y estremecedor abrazo

El policía, de pie y con una de sus muletas rozando la espalda de Duque, correspondió el abrazo y le habló durante varios segundos en los que alcanzó a secarse las lágrimas con su guante de cuero. No se sabe de qué hablaron el policía y el presidente, pero pocas horas después del encuentro, Duque dijo en Twitter: “Saludamos con afecto al patrullero de @PoliciaColombia José Fernando Carvajal Rueda, víctima de mina antipersonal. Rendimos sentido tributo y agradecimiento a nuestros soldados y policías en condición de discapacidad, afectados en cumplimiento de su deber

La escena sirvió para que el país conociera la historia del policía, su ejemplo de superación y el mensaje de perdón a sus agresores. Su drama empezó en noviembre de 2018, mientras exploraba una zona boscosa de Tarazá, en Antioquia, en el noroestre de Colombia, en donde guerrilleros izquierdistas del Ejército de Liberación Nacional —ELN—, habían sembrado mortíferas minas antipersona. Su función consistía en inspeccionar junto con una perra labradora los caminos recorridos por campesinos y erradicadores manuales de coca para evitar que unos y otros pisaran los artefactos.

Según informes de la Policía Nacional, Tara, una perra labradora adiestrada en la detección de estos explosivos, alcanzó a detectar la mina cerca de los sembrados de coca, pero no pudo alertar a su amo que voló inesperadamente, perdió el sentido y después de cuatro días en coma y 14 más en cuidados intensivos, despertó sin sus piernas y sin saber con certeza qué había pasado ese 10 de noviembre.

Poco después del desfile militar en el que su caso fue divulgado, el diario El Tiempo reveló que cuando José Fernando se dio cuenta que no volvería a caminar con normalidad, sorprendió al cuerpo médico y a su familia al decir: “En este momento no tengo piernas, pero puedo decir con mucho orgullo que Dios me ha regalado alas”.

El periódico informó que cuando le preguntaron sobre sus agresores, el joven demostró un admirable sentido del perdón al decir: “Dios mío, yo perdono a los que hicieron esto porque yo no lo merecía. Y te pido Dios que los perdones y que me perdones a mí, porque yo te necesito”.

En otro de los apartes de la entrevista con el diario bogotano el policía recalcó que perdonó a los terroristas “porque a pesar de que me quitaron los pies no me han quitado los sueños”.

Carvajal Rueda trabaja ahora como comunicador de una estación de radio de la Policía Nacional en Bucaramanga, su ciudad de origen. También ofrece conferencias en colegios y universidades sobre superación personal y respeto a la vida y en las redes sociales, a partir de su drama personal, muestra mensajes de motivación a los jóvenes.

Uno de sus grandes compañeros es Hulk, el perro que lo acompañó durante el desfile en Bogotá y con el que trabajó cuando empezó a trabajar en la Policía Antinarcóticos, una de las dependencias policiales más asediadas por narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros. Por razones de edad Hulk fue retirado del servicio y por decisión del alto mando de la Policía se le entregó en adopción a José Fernando para contribuir a su recuperación.

De acuerdo con cifras oficiales, desde enero hasta 1985 hasta junio de 2019, se han registrado 11.765 víctimas por minas antipersonal. Pese a que los casos han disminuido de manera considerable en los últimos años, el fenómeno persiste ya que durante 2019 se han reportado 72 víctimas.

Para las entidades especializadas, son víctimas las personas que hayan sufrido una lesión física o psicológica derivada del impacto directo de la explosión de una mina. El mayor número de afectados por las minas antipersonales en Colombia son los campesinos, seguidos de miembros de la fuerza pública, entre ellos, el policía José Fernando Carvajal Rueda.

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