Carta apostólica en forma de Motu Proprio Imparare a congedarsi con la que se regula la renuncia, por motivos de edad, de los titulares de algunos oficios de nombramiento pontificio

«Aprender a tomar una licencia,» eso es lo que pregunté en una oración por el pastor (cf .. meditación día en la misa en Santa Marta , 30 de Mayo, 2017), cuando una lectura de los Hechos de los Apóstoles (cf .. 20,17 -27) comentó. La finalización de un ministerio eclesiástico debe considerarse una parte integral del ministerio mismo, en la medida en que requiere una nueva forma de preparación. Esta actitud es necesaria, tanto cuando se prepara para la jubilación, como cuando se le pide que reanude el servicio por un período prolongado de tiempo, a pesar de haber cumplido los setenta y cinco años (ver Discurso a los rectores y Exalumnos de los Colegios Pontificios y Convictos en Roma12 de mayo de 2014).

Cualquiera que se prepare para ofrecer su renuncia debe prepararse adecuadamente ante Dios y deshacerse del deseo de poder y la imaginación para ser indispensable. Esto hace posible atravesar ese momento en paz y confianza, que de otro modo podría ser doloroso y cargado de conflictos. Al mismo tiempo, quien se da cuenta de la necesidad de decir adiós en la oración debe distinguir en la oración cómo debe vivir esta etapa frente a la cual se encuentra elaborando un nuevo proyecto de vida, en la medida de lo posible de simplicidad, humildad, oración intercesora, lectura y la disponibilidad está configurada para servicios pastorales simples.

Por otro lado, si se le pide excepcionalmente que continúe el servicio durante mucho tiempo, esto incluye renunciar generosamente al nuevo proyecto personal. Sin embargo, esta situación no debe verse como un privilegio o triunfo personal, ni como un favor derivado de supuestos deberes de amistad o conexión personal, ni como gratitud por servicios exitosos. Cualquier extensión puede entenderse únicamente en el contexto de razones que están vinculadas al bien común eclesial. Esta decisión papal no es un acto automático, sino uno del poder gobernante; por lo tanto, requiere la virtud de la sabiduría, lo que ayudará a tomar la decisión adecuada a través de un proceso correspondiente de diferenciación.

Por ejemplo, cito algunas posibles razones: la importancia de completar un proyecto muy beneficioso para la Iglesia; la conveniencia de asegurar la continuidad de algunas obras importantes; Dificultades asociadas con la composición (personal) del dicasterio en una fase de transición; la importancia de la contribución que esa persona puede hacer a la implementación de recetas recientemente emitidas por la Santa Sede o a la recepción de nuevas instrucciones magisteriales. Las disposiciones sobre la renuncia de los obispos diocesanos y el Papa designados por los funcionarios que en el que el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, concedida ex audientia Rescriptum A partir del 3 de noviembre de 2014, quería completar la legislación canónica e introducir algunos cambios que suscribo completamente, con la excepción de aquellas partes que se modifican expresamente por lo siguiente.

Dada la entrega generosa y valiosa experiencia acumulada de los que han ejercido durante años las tareas con responsabilidad especial tanto en las Iglesias particulares y en la curia romana o en las representaciones pontificias mí es la necesidad de actualizar los estándares de la época y la La manera de la resignación relacionada con la edad ha tomado conciencia.

Habiendo obtenido el asesoramiento necesario, considero necesario proceder de la siguiente manera:

a) einige Klarstellungen des Art. 2 des genannten Reskripts bezüglich der Diözesanbischöfe, der Bischofskoadjutoren und Auxiliarbischöfen vorzunehmen (vgl. can. 401-402 und 411 CIC und can. 210-211; 218; 213 CCEO); b) die kanonischen Normen hinsichtlich des altersbedingten Amtsverzichts der Leiter von Dikasterien, die nicht Kardinäle sind, und der höheren Prälaten der Römischen Kurie (vgl. Apostolische Konstitution Pastor Bonus, 28. Juni 1980, Art. 5 § 2: AAS 80 [1988], 860; Regolamento Generale della Curia Romana, 1999, Art. 3; Rescriptum ex audientia, 3. November 2014, Art. 7), der Bischöfe, die andere Ämter päpstlicher Ernennung innehaben (vgl. Rescriptum ex audientia, 3. November 2014, Art. 7) und der Päpstlichen Gesandten (vgl. can. 367 CIC; Regolamento Generale della Curia Romana, 1999, Art. 8, § 2; Regolamento per le Rappresentanze Pontificie, 2003, Art. 20 § 1) zu modifizieren. Mit dem vorliegenden Motu proprio lege ich fest:

Art. 1: Die Diözesanbischöfe und Eparchen sowie diejenigen, die ihnen aufgrund der Canones 381 § 2 CIC und 313 CCEO gleichgestellt sind, sowie die Bischofskoadjutoren und Auxiliaroder Titularbischöfe mit besonderen pastoralen Aufgaben sind mit Vollendung des fünfundsiebzigsten Lebensjahres eingeladen, dem Papst den Verzicht auf ihr pastorales Amt anzubieten.

Art. 2: Mit Vollendung des fünfundsiebzigsten Lebensjahrs scheiden die Leiter von Dikasterien der Römischen Kurie, die nicht Kardinäle sind, die höheren Prälaten der Römischen Kurie und die Bischöfe, die andere Ämter in Abhängigkeit vom Heiligen Stuhl ausüben, nicht ipso facto aus ihrem Amt, sondern sie müssen dem Papst ihren Amtsverzicht anbieten.

Art. 3: Ebenso scheiden die Päpstlichen Gesandten nicht ipso facto mit Erreichen des fünfundsiebzigsten Lebensjahres aus ihrem Amt, sondern sie müssen bei dieser Gelegenheit dem Papst ihren Rücktritt anbieten.

Art. 4: Der unter den Artikeln 1-3 geregelte Verzicht muss, damit er wirksam ist, vom Papst angenommen werden, der unter Abwägung der konkreten Umstände eine Entscheidung treffen wird.

Art. 5: Nachdem der Amtsverzicht einmal angeboten worden ist, gelten, entgegen der allgemeinen Bestimmungen der Canones 189 § 3 CIC und 970 § 1 CCEO, die unter den Artikeln 1-3 angeführten Ämter als verlängert, bis dem Betroffenen die Annahme des Verzichts oder die Verlängerung auf bestimmte oder unbestimmte Zeit mitgeteilt wird.

Ordeno que todo esto lo que quiero decir con esto en forma de Motu proprio haber ha emitido la carta apostólica, se deben seguir en todas sus partes, no obstante cualquier disposición en contrario, aunque digno de mención especial, y me propuse que a través de la publicación en el diario L’Osservatore Romano es promulgada y entrará en vigor el mismo día de la promulgación, y luego en el boletín oficial Acta Apostolicae Sedis sería publicado.

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