Carta al Hno. Enzo Bianchi con ocasión del 50 aniversario de fundación de la Comunidad monástica de Bose

Al querido Hno. Enzo Bianchi
Fundador del Monasterio de Bose.

Con motivo del 50 aniversario de la fundación de esta comunidad monástica, me asocio espiritualmente a vuestra acción de gracias al Señor por estos años de presencia fecunda en la Iglesia y en la sociedad, a través de una forma peculiar de vida comunitaria nacida en el surco de las orientaciones del Concilio Vaticano. II.

El simple comienzo se ha convertido en una importante misión que ha favorecido la renovación de la vida religiosa, interpretada como Evangelio vivido en la gran tradición monástica. Dentro de esta corriente de gracia, vuestra comunidad se ha distinguido por su esfuerzo en preparar el camino para la unidad de las Iglesias cristianas, convirtiéndose en un lugar de oración, encuentro y diálogo entre los cristianos, en vista de la comunión de fe y de amor por la que oró Jesús.

Me gustaría expresar mi aprecio especialmente por el ministerio de hospitalidad que os distingue: la acogida de todos, sin distinciones, creyentes y no creyentes, la escucha atenta de quienes buscan confrontación y consuelo, el servicio de discernimiento para los jóvenes en busca de su papel en la sociedad. Los frutos producidos por vuestra obra de fe y amor son tantos, y los más, conocidos solo por el Señor.

Frente a los desafíos contemporáneos, os aliento a ser cada vez más testigos de amor evangélico, en primer lugar entre vosotros, viviendo la auténtica comunión fraterna que representa el signo, ante la Iglesia y la sociedad, de la vida a la que estáis llamados. Los ancianos de la comunidad alienten a los jóvenes y los jóvenes cuiden de los ancianos, un precioso tesoro de sabiduría y perseverancia. Así podréis vivir con grandeza de corazón también con otros, especialmente con los más pobres de esperanza. Seguid prestando atención a los pequeños, a los últimos, a los peregrinos y extranjeros: son los miembros más frágiles del cuerpo de Jesús.

Que este aniversario sea un momento de gracia para cada uno de vosotros, un momento para meditar más intensamente sobre vuestra llamada y vuestra misión, confiándoos al Espíritu Santo para tener firmeza y valor para proseguir confiadamente vuestro camino. Os acompaño con la oración para que perseveréis en vuestra intuición inicial; para que la sobriedad de vuestra vida sea brillante testimonio del radicalismo del Evangelio y la vida fraterna en la caridad sea un signo de que sois una casa de comunión donde todos pueden ser recibidos como Cristo en persona.

Con estos sentimientos, mientras os pido que recéis por mí, envío de todo corazón la bendición apostólica a Usted, al Prior y a toda la comunidad monástica, así como a los huéspedes, amigos y todos aquellos que comparten vuestro carisma.

Fraternalmente

Del Vaticano, 11 de noviembre de 2018.

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