Cardenal Sarah: «En la ideología de género hay un profundo rechazo del Dios creador»

En Se hace tarde y anochece, el cardenal Sarah comparte una serie de reflexiones muy lúcidas acerca de la teoría de género. Su claridad respecto a este tema contrasta enormemente con la confusión que han generado muchos obispos y cardenales. Reproducimos aquí un fragmento:

“La teoría de género nace de una reflexión: la feminidad y la masculinidad se expresan en las distintas sociedades mediante códigos heredados de las culturas que nos configuran. Se transforma en ideología cuando afirma que las propias nociones de feminidad y masculinidad son creaciones culturales que habría que deconstruir para liberarse de ellas.

Le tocaría a cada uno, por lo tanto, construir libremente su género, su identidad sexual. Nacer con una identidad sexual recibida y no elegida iría en contra de la dignidad de nuestra libertad. Aquí está el error al que me refería antes. Según esta ideología, solo lo que yo construyo es digno de mí. Y al contrario: lo que recibo como algo dado no es propiamente humano.

No obstante, todos tenemos la experiencia de nacer con un cuerpo sexuado que no hemos elegido. Ese cuerpo nos índice algo acerca de lo que somos. ¡En lugar de negar nuestra naturaleza, necesitamos cultivarla! Nuestra humanidad alcanza la plenitud de su desarrollo si aceptamos el don de su naturaleza sexuada, si la cultivamos y la desarrollamos. Nuestra naturaleza indica en qué dirección podrá expresarse nuestra libertad de un modo fecundo y feliz. Para los defensores de la ideología de genero, en cambio, solo puedo ser libre negando lo dado por naturaleza.

(…) Hemos de volver a descubrir que nuestra naturaleza no es una enemiga ni una cárcel. Nos tiende la mano para que la cultivemos. A través de nuestra naturaleza es, en última instancia, el Creador quien nos tiende la mano, quien nos invita a entrar en su designio de amor y de sabiduría para nosotros. Respeta nuestra libertad y nos confía nuestra naturaleza como un talento que hay que hacer fructificar.

En la ideología de género hay un profundo rechazo del Dios Creador. Es una consecuencia con consecuencias teologías y espirituales muy concretas. Cuando se opone a ella, la Iglesia actúa como guardiana intransigente e inflexible de un supuesto orden moral. Lucha por que cada hombre pueda encontrar a Dios. (…)

Tiemblo cada vez que veo a un clérigo seducido y tentado por la ideología de género, en cuyo interior anida la tentación original de la serpiente: “seréis como dioses”. Es como si Occidente, embriagado por el poder de su ciencia y su tecnología, se considerara un todopoderoso demiurgo; como si considerara todo aquello de lo que no es él el autor una afrenta a su dignidad.

(…) La ideología de género se propone deconstruir la especificidad del hombre y de la mujer, suprimir las diferencias antropológicas. Pone todo su empeño en fabricar una nueva cultura mundial unisex, sin masculinidad, sin feminidad, que permita el advenimiento de una nueva era humana.

(…) En África ciertas organizaciones internacionales como la Fundación Bill y Melinda Gates, la International Parenthood Federation (IPPF) y sus asociaciones afiliadas invierten ingentes sumas de dinero en la difusión de esta ideología. No tienen reparo alguno en presionar a los gobiernos y a la población. Respaldados por su poder financiero y sus convicciones sectarias, exhiben una forma nueva de colonialismo ideológico. (…)

No me da miedo afirmar que los pobres de África, de Asia o de Sudamérica son mucho más civilizados que esos occidentales que sueñan con fabricar un hombre nuevo a su medida. ¿Serán los pobres los últimos defensores de la naturaleza humana? Desde aquí quiero rendirles un homenaje”.

 

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