Campaña denuncia el interés económico detrás de la eutanasia

Se trata de una campaña para reflexionar sobre lo que hay detrás de los poderes que buscan legalizar la eutanasia: ahorrar, ganar dinero eliminando enfermos.

Una vez se justifica así, aunque se den en debates otras razones más o menos pseudo filosóficas, ya todo vale.

El vídeo lo difunde la asociación católica E-Cristians y el digital ForumLibertas.com y forma parte de una campaña con cuatro niveles, explica su presidente, Josep Miró i Ardèvol:

– Unos micro vídeos (vídeos breves) para ser difundidos en red y llamar la atención

– Una campaña sostenida para informar y formar a favor de los cuidados paliativos (poco desarrollados en España) y denunciar las propuestas de leyes eutanásicas

– Generar y difundir argumentos a favor de la vida y contra la eliminación de los enfermos

– La asociación también recoge fondos para hacer una campaña de grandes carteles en la calle, como ha hecho en ocasiones anteriores con otros temas; los carteles en la calle ayudan a situar el tema en el debate público

E-Cristians es una asociación de cristianos en la vida pública que tiene ya muchos años de experiencia difundiendo carteles con lemas que suscitan el debate y ha realizado campañas de carteles contra el aborto, a favor de acoger refugiados cristianos, a favor de felicitar la Navidad y con anuncios en autobuses explicando que “Cuando todos te abandonan, Dios permanece contigo”.

Matar enfermos se ha hecho siempre y siempre ha estado mal, y ha sido denunciado por la Iglesia. Pero la eutanasia, como actividad apoyada y fomentada por un Estado moderno, un Estado con acceso a anestesia y medicina eficaz, nace con el régimen nazi en Alemania.

“Precisamente ahora se conmemoran los 75 años de la condena de los obispos alemanes contra el programa de eutanasia del régimen de Hitler. Desde las parroquias y haciéndose eco de la declaración, el clero católico denunció “el asesinato de inocentes e indefensos incapacitados mentales, enfermos incurables y fatalmente heridos, rehenes inocentes, prisioneros de guerra, delincuentes, personas de ascendencia extranjera o descendencia”.

“No se trata de establecer un paralelismo entre aquella práctica y el intento de introducir la eutanasia en España por parte del gobierno, pero sí que hay que recordar los antecedentes de esta forma de entender la mejora de la sociedad”.

Miró señala que la eutanasia moderna tiene un par de circunstancias diferentes a la de la época nazi: “La primera es que las víctimas nazis lo eran obligadamente, la segunda es que el régimen era una dictadura. Son muy importantes, ciertamente, pero no pueden hacer perder de vista que entonces se rompió un principio fundamental que es el del respeto a la vida y a su dignidad con independencia de la condición de la persona desde su concepción hasta su muerte natural”.

La ley, tal como se plantea, induce el camino de la muerte (es decir, de matarse o lograr que alguien te mate) también a personas con discapacidad que podrían vivir mucho tiempo y que pueden usar muchas herramientas que podrían paliar su sufrimiento. “Abre así la puerta a polémicas y conflictos dado que los médicos tienen un código deontológico que les impide dar muerte a sus pacientes y les insta a preservar la vida”, señala Miró.

“Pero más allá de estas reservas lo que estamos cuestionando es el derecho a que el estado pueda legislar sobre el fin de la vida en lugar de centrar la atención y los recursos en los cuidados paliativos y el acompañamiento de las personas que viven solas”, denuncia el presidente de E-Cristians.

El pasado verano el doctor Javier Rocafort, director médico del Centro Hospitalario Laguna y antiguo presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (www.secpal.com) denunciaba la falta de servicios paliativos.

“Al enfermo moribundo en España se le está maltratando”, denunció. “De las 120.000 personas que necesitan un equipo especializado en cuidados paliativos, con dolores complejos, sólo 50.000 en el mejor de los casos lo reciben”. “En nuestra experiencia, apenas 1 de 5.000 pacientes moribundos o con dolores complejos dirá que no quiere vivir”, apunta.

De hecho, un reciente informe australiano a partir de la experiencia de 250.000 enfermos constata que “un dolor insoportable es extremadamente raro”: “Las evidencias sobre los cuidados paliativos es que, en realidad, el dolor y otros síntomas como la fatiga, el insomnio o los problemas respiratorios mejoran a medida que la persona se acerca a la muerte. Más del 85% de los pacientes en cuidados paliativos no tienen síntomas graves en el momento de morir”.

El pasado mes de mayo el Parlamento de Portugal rechazó una ley de eutanasia debido a que los diputados comunistas y muchos otros votaron contra ella, pidiendo en cambio que el Estado se esfuerce en mejorar los cuidados paliativos.

 

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