Ante coronavirus, proponen consagración del continente a la virgen de Guadalupe

Fuente: Cec

Ante la grave situación que genera la pandemia de coronavirus que se expande por todo el continente americano el Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM), ha propuesto a los Obispos del continente un acto de consagración a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe en la solemnidad de la Anunciación del Señor.

Este organismo sugiere que este acto de consagración se realice hoy miércoles 25 de marzo a las doce del mediodía, acogiendo la invitación del Papa Francisco a rezar el Padrenuestro por la misma intención.

Igualmente sugiere que esta consagración se acompañe por el rezo del Santo Rosario y se transmita a través de los medios de comunicación y las plataformas digitales con el fin de alcanzar el mayor número de sacerdotes y fieles.

Bogotá, marzo 23 de 2020

Eminencia / Excelencia:

El mundo está asistiendo a una circunstancia inédita por la expansión del Covid-19, llevando a los gobiernos a tomar medidas drásticas ante el creciente número de contagiados y de fallecidos.

Al mismo tiempo, esta crisis sanitaria ha despertado entre obispos, sacerdotes, religiosos y laicos un esperanzador movimiento, usando creativamente los medios de comunicación y las redes sociales para acompañar al pueblo de Dios, confinados en sus casas, llevándoles mensajes de aliento y esperanza.

En el pueblo de Dios, y muy particularmente en los pueblos originarios, existe una fe profunda a la Santísima Virgen María; por ello, en momentos críticos, como pestes y guerras, han suplicado con confianza la maternal protección de la Madre de Jesús.

En el Nicán Mopohua, se describe cómo Juan Diego, mientras buscaba auxilio para su tío que estaba gravemente enfermo, fue sorprendido por la Santísima Virgen María, quien lo consoló diciéndole: «No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? […] No te aflija la enfermedad de tu tío. Está seguro de que ya sanó».

Fue justo en aquel contexto que se dio el milagro de las rosas que recogería Juan Diego en su tilma para llevarlas ante el Obispo, y allí la manifestación de la imagen de la Virgen impresa en ese tejido, que hoy sigue movilizando a los creyentes a lo largo y ancho de nuestra América Latina y El Caribe.

Considerando estos acontecimientos, y estando en la víspera de la solemnidad de la Anunciación del Señor, desde el CELAM, teniendo en cuenta que la Conferencia de Aparecida consideró a la Santísima Virgen «Madre de Dios y Madre de América Latina y del Caribe, Estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos», le proponemos con humildad para que cada Conferencia Episcopal motive a los hermanos obispos a realizar un acto de consagración a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe.

Sugerimos que este acto de consagración vaya acompañado del rezo del Santo Rosario, y sea transmitido por los medios de comunicación y las redes sociales, para que llegue al mayor número de sacerdotes y fieles.

También le proponemos la siguiente oración:

Santísima Virgen María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

En estos momentos, como Juan Diego, sintiéndonos “pequeños” y frágiles ante la enfermedad y el dolor, te elevamos nuestra oración y nos consagramos a ti. Te consagramos nuestros pueblos, especialmente a tus hijos más vulnerables: los ancianos, los niños, los enfermos, los indígenas, los migrantes, los que no tienen hogar, los privados de su libertad.

Acudimos a tu inmaculado Corazón e imploramos tu intercesión: alcánzanos de tu Hijo la salud y la esperanza. Que nuestro temor se transforme en alegría; que en medio de la tormenta tu Hijo Jesús sea para nosotros fortaleza y serenidad; que nuestro Señor levante su mano poderosa y detenga el avance de esta pandemia.

Santísima Virgen María, “Madre de Dios y Madre de América Latina y del Caribe, Estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos”, sé fortaleza de los moribundos y consuelo de quienes los lloran; sé caricia maternal que conforta a los enfermos; y para todos nosotros, Madre, sé presencia y ternura en cuyos brazos todos encontremos seguridad. De tu mano, permanezcamos firmes e inconmovibles en Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Queridos hermanos en el episcopado, estamos seguros de que esta iniciativa será un gesto poderoso de fe y de esperanza en momentos donde hay temor e inquietud.

En la confianza de que la intercesión de nuestra Madre María nos acompañe y consiga de su Hijo que nuestras oraciones sean escuchadas, nos suscribimos humildemente hermanos en Cristo,

Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M.
Arzobispo de Trujillo, Perú
Presidente del CELAM

Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro
Obispo Auxiliar de Cali, Colombia
Secretario General

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