“Ahora más que nunca tenemos que estar con el Papa”

Fuente: Fernando Beltrán / InfoVaticana

“Me recuerda muchísimo, en esta exhortación apostólica, a san Pablo VI, cuando con la Humane Vitae se enfrentó a una inmensa mayoría que estaba a favor de la aceptación de los medios artificiales de control de la natalidad”.

Santiago Martín, fundador de los Franciscanos de María, ha querido dar las gracias al Santo Padre por no haber cedido a las pretensiones de ciertos sectores de la Iglesia, que reclamaban la ordenación de hombres casados para solucionar -según ellos- la falta de sacramentos en las vastas regiones amazónicas.

“En la Iglesia católica del rito latino, que es la inmensa mayoría de la Iglesia, no habrá curas casados” dice Santiago Martín. “Así lo ha decidido el Papa haciendo uso de su autoridad como pontífice, como Vicario de Cristo, como Sucesor de San Pedro”, afirma el sacerdote español.

¿Por qué el Papa no ha cedido a las pretensiones de algunos padres sinodales?, ¿por qué lo ha hecho?, se pregunta Martín, “¿ha sido influido por el libro de Sarah y Benedicto XVI?” se vuelve a preguntar. “No lo sé”, responde, pero esa no es la cuestión que importa, precisa, “lo importante es el resultado final”.

El Papa, “que valora mucho las conclusiones del sínodo”, invita a todos a “leerlo de forma integra” el documento final, pero “no aprueba oficialmente las conclusiones” del mismo. De hecho, dice Martín, no cita ninguno de los puntos del documento final en la exhortación.

“Me imagino que esto va a disgustar mucho a los que daban por descontado que el Papa iba a aceptar” los sacerdotes casados, dice, no sin razón, el fundador. De hecho, sólo hay que ver las reacciones de los medios que, supuestamente, eran más afines al pontificado actual, para darse cuenta de que hoy no está siendo un buen día.

“El Papa ha hecho uso de su autoridad”, dice Santiago Martín, y eso va a traer consecuencias. “La primera consecuencia es que esta exhortación” va a permitir “centrarnos en los problemas de la Amazonía”, ya que lo del celibato sacerdotal había eclipsado había eclipsado todo lo demás.

La segunda consecuencia tiene que ver con Alemania, según Martín. “El Rin se queda sin agua del Amazonas ni del Tíber”, dice el sacerdote madrileño, en referencia al “verdadero problema”, el sínodo alemán.

Según Martín, la ordenación de sacerdotes casados en la Amazonía no hubiera sido un grandísimo problema, ya que en la Iglesia católica hay algunos sacerdotes casados, como “los del rito griego”, “los ucranianos” o los del “ordinariato anglicano”. La cuestión es que este tema era “el dique de contención”, “eso era el principio”, asegura.

“Los alemanes piden eso como primer paso”, dice Martín, después vendrían “la aceptación de la homosexualidad”, “los sacerdotes casados homosexuales”, “el sacerdocio femenino”, “el episcopado femenino” y todo lo demás. Santiago Martín afirma que en el sínodo alemán “se ve reflejada de una forma perfecta” la nueva Iglesia “que pide estas cosas”.

Con la negativa del Papa a los curas casados “lo van a tener más difícil”, dice Martín, ya que si el Papa hubiera aprobado eso, “habrían tenido el primer paso de su nueva Iglesia ya hecho”. “Ahora tendrán que recorrer ellos solos su camino”, dice Martín, “sabiendo además que se encuentran con el enfrentamiento con Roma”. “Porque si el Papa Francisco no ha cedido en el tema de los curas casados, muchísimo menos va a ceder”, por ejemplo, “en el sacerdocio femenino”.

Santiago Martín deja caer que puede que detrás de esto esté la noticia, que conocíamos ayer, de la renuncia del cardenal Marx a renovar al frente de la Conferencia Episcopal Alemana. “Con 66 años, bien podría haber seguido al frente del episcopado alemán” “pero él sabe -todos saben- que tal y como están las cosas el enfrentamiento con Roma” es inevitable y “no puede estar al frente de una Iglesia que se va a enfrentar con Roma y a la vez ser consultor del Papa en el Vaticano en un tema tan importante como la economía”, dice en referencia al puesto que ocupa Marx en la Santa Sede.

Martín dice que seguramente se elija un presidente en la misma línea que llevan hasta ahora y Marx se quedaría como cabeza de puente en el Vaticano “para intentar hacer de mediador en un choque que, a día de hoy, se prevé inevitable”.

La conclusión es que la nueva Iglesia “tendrá que enfrentarse con el Santo Padre” y tendrá que enfrentarse con la inmensa mayoría de los obispos católicos”. Para ellos esto ha sido “sin duda un fuerte jarro de agua fría”. “Veremos a ver que hacen ahora” los “supuestos amigos” del Papa, dice Martín. “Hace ya mucho tiempo que vengo diciendo que los verdaderos amigos del Papa, somos aquellos que le ayudamos con nuestras oraciones, que le ayudamos para que sea siempre fiel al magisterio de la Iglesia, para que cumpla su misión histórica de confirmar en la fe a sus hermanos, de confirmarnos a todos en la fe”, asegura el fundador de los Franciscanos de María.

“Nos han insultado, nos han dicho que somos enemigos del Papa”, dice el sacerdote, “en muchos casos, incluso nos ha perseguido y sin embargo hemos aguantado, ofreciéndolo todo al Señor”. Ofreciendo uno de los mayores insultos que “nos podían hacer”, dice Martín, esto es, “que no queremos al Papa”.

Martín asegura que eso es mentira, “hemos estado siempre con el Papa”, añade. “Y ahora que previsiblemente le van a criticar los que hasta ahora le han apoyado y le han manipulado presentándose como sus amigos y sus portavoces, ahora más que nunca, tenemos que estar con el Papa”, afirma.

“Quiero darle las gracias al Santo Padre. Me recuerda muchísimo, en esta exhortación apostólica, a san Pablo VI, cuando con la Humane Vitae se enfrentó a una inmensa mayoría que estaba a favor de a la aceptación de los medios artificiales de control de la natalidad”, dice Santiago Martín.

Por eso quiero darle las gracias al Papa y asegurarle, como he hecho siempre, mi oración, mi cariño, mi respeto… Quiero darle las gracias porque ha hecho de Papa. Ha sido fiel a su conciencia y fiel al encargo que dio el señor a san Pedro y que él tiene la extraordinaria y difícil misión de actualizar en cada momento de la historia”, concluye.

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