¿Adónde irás esta mañana?

Podría ser que de aquí a cien años haya sucedido.

Podría ser que sea que el NOM haya triunfado sobre los pueblos sometiéndolos a su ideario.

Podría ser que, como dijo Benedicto, hayamos quedado reducidos al mínimo y que, como hace tiempo, estemos celebrando culto en las casas. Quizá sin templos, sin signos religiosos, sin poder salir a la calle en procesión, sin poder manifestarnos abiertamente por no quedarnos sin trabajo o morir dejando a nuestros hijos sin padre y/o madre.

Podría ser llegue a ser así porque, simplemente, antes ha sucedido.

Podría ser que, efectivamente, la única forma de culto que no nos signifique peligro sea la forma extraordinaria por silenciosa y poco llamativa. Podría ser ya que, el latín será todavía una lengua más desconocida que antes aunque seguirá siendo nuestra, con la que nos comunicamos con Dios y entre nosotros sin correr peligro.

Podría ser que el ministerio sacerdotal no quede prohibido, como en China, por lo que llevar sotana será la única forma de hacer presente la fe en la vida pública y con lo que los fieles sabremos que no estamos solos ni que todo está perdido.

Podría ser que todas esas visiones (que nunca leo) y profecías se cumplan, especialmente y sobre todo, las que señalan que el Inmaculado Corazón de María triunfará y nos daremos cuenta que está siendo así porque todos seremos hijos de María y devotos del Sagrado Corazón de Jesús.

San José, nuestro bien amado padre, será tutor y custodio de nuestra familia tanto como lo fue de la suya

Ciertamente, la familiaridad con el Espíritu Santo crecerá porque ya no habrá mucho libro que podamos leer, ni mucho teólogo o sacerdote a quién recurrir y por eso, el Santo Espíritu que habita en María nos concederá aquello de lo que carecemos para llevar una vida santa, agradable a Dios.

Quizá será la manera en que reconoceremos que el Reino existía desde tiempo atrás y para lo único que había que esforzarse era para vivir en santidad, con lo mínimo necesario y quizá ni eso; en la humildad de haber visto todo perdido, no depender de nadie sino de Dios y de las gracias de las que María Santísima es administradora.

Uno se despierta un buen día, tal como hoy, pensando en estas cosas y aunque sabe que no vivirá para verlo se dice que, al menos, espera ser contado entre los miembros de la Resistencia la que, en buena hora existe.

Dentro de cien años, quizá quinientos, seremos recordados (o quizá no) como los católicos que salvaguardaron la fe ante el embate del Mal que se había propagado sobre la Tierra consumiendo miles de almas en el Infierno.

Dirán que fuimos quienes actualizaron en significado del martirio que, si bien en los primeros años no fue sino expiar con el propio sufrimiento por los pecados propios y ajenos, le dio el empuje necesario al plan de Dios con el que rescataría a los que le pertenecen desde el principio del mundo.

No sé, digo todo esto porque por las mañanas tiendo estar muy lúcida pero, obviamente, podría ser que no.

Adónde irás esta mañana? Adonde quiera que vayas y lo que pienses hacer hazlo teniendo en mente que, dentro de esta maravillosa historia (que no necesita agradarte), estás colaborando con Dios en lo que tenga planeado para el ser humano; todo lo que (aunque no en apariencia) será definitivamente un bien.

El Señor te acompañe.

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