Acaba de producirse un milagro en La Serna del Monte

Tres pueblos a mi cargo como párroco. Cada uno con sus cadaunadas. Cada parroquia con su personalidad, la suya. Tres a los que uno intenta atender lo mejor posible y de la forma más equilibrada posible. Braojos (205 empadronados) y Gascones (188) algo más grandes. La Serna, el chiquitín (74).

Es verdad que estamos en verano y que hay población de vacaciones. Todo lo que quieran. Pero oigan, digo lean, que los domingos, en La Serna, se llena la iglesia y hasta acude gente a las celebraciones de los días laborables. Sí, sí, así como se lo cuento. El pasado domingo, la iglesia llena. Es decir, cuarenta, cincuenta personas en misa. Pero es que ayer nos salimos.

Jueves tarde. A las 18 h. comienzan a repicar las campanas. 18:30 h., exposición del Santísimo y rezo del santo rosario. No simplemente venir a misa, no. Exposición y rosario. Y luego la misa, eso sí. ¿Y acude gente? Ayer, doce. Que no es que no esté mal, es que está muy bien, y más si tenemos en cuenta que durante años no han tenido más cultos que la misa del domingo y el triduo pascual.

Cuando llegué a estos tres pueblos me empeñé en celebrar todos los días, dos en cada lugar, con respuestas muy diferentes. Es igual, a lo que vamos.

Lo que es evidente es que si no hay misa y la iglesia permanece cerrada habitualmente, la gente no va a acudir. Si hay misa, vendrán o no vendrán. Si no la hay, no vienen seguro. Mucho miedo me dio La Serna sobre todo cuando al llegar el primer día la señora Juana me dijo que en misa, los domingos, tres o cuatro no habrían de faltar. No pasa nada, me dije. Si viene gente bien, y si no, también, total la misa es para Cristo y es por la parroquia.

A las misas he ido añadiendo un día por semana, al menos, adoración y rosario. Pues tampoco me he visto solo. Lo de ayer, de nota. En La Serna, doce en la exposición, el rosario y luego la misa.

Es verdad que uno tiene que hacer las cosas por Cristo y por su iglesia, no tienen que recordármelo. Pero también estaremos de acuerdo en que algún caramelito en forma de consuelo humano tampoco viene mal. Esto es aparentemente maravilloso, bucólico y muy gratificante. Je. Que también hay sus cosas, sus incomprensiones, sus pequeñas dificultades, que no todo es fantástico, estupendo, genial y admirable. Total, que uno agradece, aunque solo sea alguna vez, tocar las campanas y ver que la gente acude.

No se construye la Iglesia de Cristo por una procesión bonita o un manto nuevo para la Virgen, muy de agradecer, por cierto. No sacaremos adelante nuestra porción del pueblo de Dios por disponer de un altar nuevo o llevar al tinte las casullas, que también hay que hacerlo. La Iglesia, la comunidad cristiana, se construye en la oración, la adoración, la vida sacramental. Se hace de rodillas ante el Santísimo. Por eso mi alegría de ayer, por eso el milagro de ayer.

La Serna del Monte (Madrid). 74 empadronados. Unos pocos más ahora en el verano. Y doce de rodillas ante el Santísimo en una tarde sofocante, también aquí, del mes de julio. Un milagro, y de los gordos.

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