15 argumentos contra el vientre de alquiler: daña a la mujer, a los pobres, a los niños

Jennifer Lahl, presidenta de la asociación internacional Stop Surrogacy Now, es una de las mayores expertas mundiales en gestación subrogada y denuncia los daños sociales, emocionales y de salud que causa la industria del vientre de alquiler.

Como enfermera pediátrica vio una y otra vez la realidad del vínculo madre-bebé, y los riesgos de las gestaciones con embriones ajenos al cuerpo de la gestante. Después ha constado la condición de esclavitud de la muchacha gestante que se ve en los contratos y la mentalidad de compra-venta del sector.

Ha estado en España invitada por la Fundación +Vida presentando el espeluznante documental Big Fertility , que cuenta el caso real de Kelly Martinez, una joven madre de EEUU que fue contratada como gestante por una familia rica de España… que luego no quiso quedarse los bebés y quería hacerla abortar.

El documental Big Fertility hace visible a la parte invisible, es decir, a Kelly, la mujer gestante. ¿Alguien ha visto o conoce a la madre gestante de los bebés que compraron ricos famosos y poderosos como Ricky Martin, Cristiano Ronaldo o Miguel Bosé? Son mujeres invisibles, cuyos problemas, circunstancias y tragedias se nos esconden.

Miguel Bosé y su pareja gay “adquirieron” dos pares de gemelos… ¿dónde están las madres? ¿Qué piensan, qué sienten ellas? Quizá les prometieron un hogar “unido” para los bebés… ¿Y si ellas quisieran recuperarlos? ¿Tienen derecho los niños a conocer a sus madres? ¿Qué pone en su contrato de compra-venta de los bebés? Leyendo el contrato todos veríamos su carácter de “mercancía”

En Madrid Jennifer Lahl habló con La Contra TV y explicó los problemas de esta práctica, que en España está prohibida, aunque el país importa bebés encargados, comprados y producidos en el extranjero y regularizados en España. Es un negocio internacional (como lo fue en su momento la esclavitud) y requiere de una prohibición global, como se da con la compra-venta y tráfico de órganos.

Recogemos algunas ideas que se desprenden de la argumentación de Jennifer Lahl en La Contra TV.

Quince razones por las que el vientre de alquiler debe ser ilegal en todo el mundo, como la esclavitud o el tráfico de órganos

  1. “Es tráfico de bebés” y no se parece a la adopción

No se parece a la adopción, que busca una solución a un bebé que ya hay. Se contrata a una mujer para que engendre o geste el bebé y hay un contrato con condiciones por medio. El contrato le da un sentido de compra-venta innegable.

  1. Ser “paridora a sueldo” no es ético

Hay riesgo físico y psíquico para la gestante y también para el bebé engendrado en estas técnicas tecnológicas especialmente arriesgadas… y lo que mueve este riesgo es un negocio, dinero.

No es ético pedir a una joven que arriesgue su cuerpo y salud por este negocio. Muchas veces son madres jóvenes que ya tienen otros niños pequeños… niños que ven a su madre arriesgarse en algo inmoral y peligroso.

  1. Los bebés en “limbos” pueden ser objeto de tráfico, también de órganos

Si una pareja contratante decide que no quiere quedarse el bebé que ha encargado en el Tercer Mundo, ¿quién se queda el bebé? Ese bebé nació por un encargo, para producir un beneficio económico… y en países del tercer mundo la “empresa” (o el entorno de la gestante) puede intentar lograr el beneficio vendiendo el bebé a otros usos.

  1. Hay riesgos extra en la salud, como en una donación de órganos

Un cuerpo femenino no está diseñado para llevar un embrión que no sea engendrado por la mujer misma. Trata al embrión implantado artificialmente (el que quieren los compradores, supuestamente rubio, alto, listo, etc…) como un cuerpo extraño, el sistema inmunológico intenta rechazarlo. Hay que dar dosis de hormonas y medicamentos muy fuertes. Hay más riesgo de preclamsia, hipertensión, diabetes… También los niños tienen más riesgos a largo plazo.

  1. A las madres gestantes no se las informa bien… y las pobres accederían igual

Incluso si a una madre gestante se le informa de los riesgos, puede tender a valorarlos como menos graves o probables de lo que son en realidad, porque en realidad necesita el dinero y correrá los riesgos que sea.

Pero la sociedad internacional no permite la compra-venta de órganos precisamente por eso mismo: los pobres, por dinero, siempre estarían incentivados a arriesgarse para satisfacer a los ricos…

  1. No permitimos la compra-venta de órganos ni en casos de vida o muerte…

La sociedad internacional es justamente estricta contra el negocio de la compra-venta de órganos: no la permite ni siquiera para salvar a alguien que se esté muriendo. Pero hay países que sí permiten poner en riesgo a gestantes y crear todo un negocio alrededor cuando no es ni siquiera tema de vida o muerte, sino que simplemente hay compradores que quieren comprar un bebé, o una parejita, o de una caracteristica especial, etc…

  1. Va contra los derechos humanos

“Creo que el vientre de alquiler es una violación de los derechos humanos. Le robas a una mujer su dignidad, usas su cuerpo instrumentalmente, por contratos y dinero… Es una violación de Derechos Humanos también para el niño, que ni siquiera tienen capacidad de consentir en un contrato que van a nacer así…”

¿Quién representa o defiende el mejor interés del bebé en gestación en un contrato de vientre de alquiler?

  1. Daña a madre e hijo rompiendo el vínculo materno-infantil

“Fui enfermera pediatra casi 20 años, hay algo llamado el vínculo materno-infantil, que es algo bueno. Pero en la subrogación dicen que no importa. Al nacer el bebé, lo separan de la única persona que ha conocido. Un bebé solo sabe una cosa al nacer, nadie se lo ha enseñado: sabe quién es su madre. Ha estado en su vientre 9 meses. No podemos decir que ese vínculo no importa.

  1. El niño, al crecer, sabrá que fue comprado, un producto comercial

Los bebés comprados en vientre de alquiler crecen, y aprenden que fueron encargados como parte de un contrato, entregados y vendidos, adquiridos en un intercambio económico.

“Su primera foto es de cuando su madre de alquiler la entrega a los padres en la oficina de un abogado donde se finaliza el contrato y se le entregan 10.000 dólares”. Esta persona ve la foto y se considera un producto por encargo.

Además, el niño al crecer se preguntará: ¿quién fue la mujer que me entregó? ¿Cuántos niños más como yo gestó? ¿Quizá murió en un encargo posterior? ¿Quizá es muy pobre en un país muy duro?

  1. Al pasar el tiempo, la gestante también quiere saber de los hijos que parió…

El vínculo madre-hijo es muy fuerte, pasa el tiempo, la mujer quiere saber qué sucedió con los bebés que entregó por dinero (o a veces por altruismo). ¿Están bien? ¿Los padres que los adquirieron siguen juntos o ya se han separado? ¿Los seguirán queriendo? ¿No podría visitarlos? ¿No podría retomar la relación y contacto con ellos, hacerles conocer sus abuelos, familia, herencia…?

  1. No existe el “derecho a tener un hijo”

Los Derechos Humanos recogen el derecho de los niños a crecer con sus padres, pero no existe ningún “derecho a tener hijo” ni a “adquirir hijo”, ni a poner en riesgo el cuerpo y la salud de otra mujer para que conseguir un hijo.

  1. Los contratos de subrogación crean esclavas por 9 meses

Lahl lleva años leyendo y estudiando los contratos de subrogación de Estados Unidos: “la mujer es una esclava durante 9 meses”. El contrato establece lo que come, cuánto se puede mover, si puede viajar, sus relaciones sexuales, su perfume… Un contrato puede pedir que la mujer muestre toda su historial médico, sin privacidad. Hay una dominación total y absoluta.

  1. Es una industria movida por dinero… y por dinero hará lo que haga falta

Enriquecerse es una buena motivación para todo tipo de engaños y abusos que luego se han de tapar. Y la industria del vientre de alquiler es eso: un negocio, que usará el marqueting, abogados y publicidad para tapar sus trapos sucios.

Eso sucede en cualquier sector empresarial… pero aquí el negocio, la mercancía dañada, son bebés por encargo y mujeres jóvenes en riesgo.

  1. Una sociedad de divorcio fácil, frecuente… que compra niños

Pareja muy maja, rica, quizá famosa, encarga bebé (o gemelos, o dos pares de gemelos) y asegura a las gestantes (siempre invisibles, pobres y lejanas) que los bebés estarán muy bien. Luego se separan, se pelean, se reparten los bebés como productos… bebés que una mujer pobre gestó porque ellos pagaban.

  1. El cliente quiere devolver la mercancía… ¿qué dice el contrato?

Los compradores querían un niño… y salieron gemelos. O querían de un sexo y salieron de otro. O el niño tiene un pequeño defecto físico… y lo rechazan. O los compradores, durante los 9 meses, se han divorciado, y ya no quieren el bebé. O uno lo quiere y otro no y la gestante ve que los bebés no tendrán el hogar unido y hermoso que le dijeron. Las combinaciones son muchas… y todo nace del concepto de que lo niños son productos de compra-venta, que se encargan y eligen por catálogo y se desechan por defectos de producción o entrega.

Jennifer Lahl insiste: no existe la gestación subrogada buena, ni altruista, ni en casos particulares… la única respuesta ética que defienda a la sociedad, a las mujeres jóvenes y a los niños es la absoluta prohibición en todo el mundo.

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